lunes 19 de julio de 2010

Santorini, Una Joya en el Mar Egeo

Hace un tiempo leí la noticia que Grecia estaba planeando vender algunas de sus paradisíacas islas para contrarrestar la crisis económica que la agobia, eso me trajo a la mente mi vista a la Isla de Santorini, hace poco menos de tres años, una experiencia increíble en un lugar maravilloso.
Llegamos de un vuelo desde Madrid a la capital griega, luego de pasar un par de día conociendo la contrastada cuidad de Atenas tomamos un barco con destino a la Isla de Santorini. El viaje duró aproximadamente 4 horas, desembarcamos en el puerto de Athinios ubicado en la parte baja de un acantilado de mas de 300 mts de altura, con las mismas buscamos un hotel en una pequeña caseta informativa en el mismo puerto y nos trasladaron a Thira, capital de Santorini, a 20 minutos recorriendo un serpenteante camino.


Vista del pueblo de Thira, Santorini


Santorini se encuentra ubicado en la parte sur del Mar Egeo, dentro de una zona volcánica, a unos 200 km al sureste del territorio continental griego. Su área aproximada es de unos 73 km² donde viven cerca de 15000 personas.
Aprovechando que esta temporada baja, nos instalamos en un cómodo hotel con una vista increíble al mar Egeo (nos costo la tercera parte del precio regular), acomodamos nuestras maletas y con las mismas salimos a caminar por sus típicas callecitas, a respirar un poco de aire puro y disfrutar de sus hermosos paisajes.


Cúpula de una Iglesia, la cual mantiene la arquitectura típica de la isla


Santorini es la joya de las islas Cycladas, su configuración geológica le da una belleza salvaje y única. La isla, en forma de media luna, tomó su forma actual al hundirse la caldera del enorme volcán que la adornaba, luego de soportar una gran erupción.


Gran Acantilado donde hace muchos años existió la caldera de un volcán


Thira, la capital, es quizás el pueblo más bello y singular dentro de las islas del mar Egeo. Se encuentra construida sobre el extremo de un gran precipicio que mira sobre el hueco dejado por el volcán. Este hueco se conoce como Caldera y ahora esta ocupado por el mar. Existe un pequeño puerto debajo de la capital que esta comunicado con Thira con un funicular, también existe la posibilidad de bajar y subir al puerto por una larga escalera con cientos de peldaños, esto se puede hacer a pie o alquilando los servicios de burros, transporte utilizado en las faenas laborales de los lugareños.


Poblador típico de la Isla de Santorini


Parte de la belleza de Thira se debe al contraste de la roca oscura del lugar con las blancas casitas de una arquitectura única, como salidas de un cuento, sus cúpulas, sus pasajes estrechos, sus multicolores ventanas y sus puertas de madera labrada, le dan un toque muy especial.
Uno de los principales atractivos de Santorini esta en el pueblo de Oia, donde se puede apreciar uno de los atardeceres mas bellos y espectaculares del mundo, asomados desde el acantilado y viendo al sol esconderse en las aguas del mar Egeo. Oia es un pueblo tranquilo que conserva toda su tradición y autenticidad, con bellas casas sobre la blanca cal, cúpulas azules, palacios y casas señoriales.


El Pueblo de Oia, donde la gente espera todos los días los atardeceres


Nosotros tuvimos la suerte de apreciar, las dos noches que estuvimos en Santorini, el atardecer en Oia, la primera noche desde un cafetín, la segunda desde una pequeña fortaleza que sobresalía en uno de los extremos de la isla, mientras una rustica embarcación pesquera cruzaba el rojizo atardecer.


Atardecer en Santorini


El segundo día que pasamos en Santorini alquilamos un auto para recorrer la isla, al extremo sur existe un lugar único y muy especial, Playa Roja, una playa de un color rojo intenso, con arena y fondo marino del mismo color. Recorrimos la costa y las playas de Santorini, Perissa, Perivolos y Karteradou, almorzando unos deliciosos platillos a base de pescados y mariscos en esta ultima. Por la tarde visitamos Messaria, un simpático centro poblado a pocos minutos de Thira donde destacan la cantidad de iglesias que existen en una reducida área, las casas con una interesante arquitectura y las estrechas y empinadas callecitas que cruzan en forma de laberinto el pequeño poblado.


Construcción típica de Santorini en el pueblo de Messaria


Algo que llama mucho la atención a los visitantes de Santorini es la cantidad de gatos callejeros que pueblan sus calles, los hay de todos los tipos, tamaños y colores, tanto así que muchos de los souvenirs que venden en la isla están dedicados a estos simpáticos felinos.


Uno de los miles de gatos callejeros que habitan la Isla de Santorini


Pasamos tres días espectaculares en Santorini, playas, mar, bellos paisajes, atardeceres de ensueño y gente muy simpática fueron parte de nuestra reconfortante experiencia en esta hermosa isla del mar Egeo, nos quedamos con las ganas de recorrer algunas otras islas de igual fama, pero el tiempo estaba jugando contra nosotros.
A mediodía de nuestro último dia tomamos el barco de regreso a Atenas, debíamos continuar nuestro viaje hacia Praga, pero esa es otra historia.


Gente esperando el atardecer desde un pequeño bar en Oia

Las cúpulas azules sobre paredes blancas destacan en toda la isla



Fotografiando un atardecer desde Oia



Momento de Relax en la piscina del hotel


miércoles 14 de julio de 2010

RUPAC: El Machu Picchu Limeño

Hace un mes, estando en Nueva York, me reencontré con un amigo que no veía hacía 9 años, "El Chino" Miguel González, con él hice un viaje inolvidable y lleno de anécdotas, haya por el año de 1998 a Pozuzo. Conversando y poniéndonos al día sobre la gente y en que andaba cada uno, salió la idea de hacer un viajecito apenas visite Lima. Dos semanas después me llega un mail del Chino contándome que estaba por venir de visita, sin pensarlo le propuse ir a las Ruinas de Rupac, en la sierra de Huaral. Yo había visitado Rupac hacía 11 años, cuando la carretera solo llegaba hasta el poblado de La Florida desde donde había que caminar entre 6 y 7 horas para llegar a las ruinas, hoy en día uno llega en auto al pueblo de Pampas y se ahorra cerca de 3 horas de intensa caminata.


Ruinas de Rupac


Llegó el día, partimos de Lima un viernes a las 6 am, El Chino Miguel, José Madalengoitia (alias "Pablito"), mi hermano Gonzalo y yo. Luego de la larga e interminable salida de Lima llegamos a Huaral en hora y media, tomamos el desvío hacía el pueblo de Acos, previa parada en el restaurante ABC para desayunar un sabroso pollo a la olla con arroz. Recorrimos unos 50 km (una hora) por esta carretera afirmada y en buen estado, hasta tomar el desvío a La Florida, pocos kilómetros antes de Acos, imposible perderse, el desvío esta indicado con un gran arco donde dice "Visite Rupac".
Del desvío a La Florida hay que serpentear 16 kilómetros (50 minutos) en una pista en regulares condiciones, es recomendable subir en una camioneta o auto alto. Al llegar a al pequeño pueblo de La Florida lo primero que hicimos fue averiguar sobre el alquiler de burros o mulas para que suban nuestras mochilas, no tuvimos suerte, ya los animales estaban trabajando en el campo y no había disponibilidad. Empezamos a mentalizarnos y hacernos la idea que íbamos a cargar nuestras nutridas mochilas hasta las ruinas.


Pueblo "Fantasma" de Pampas (foto: Chino Miguel)


La Florida (2500 msnm) es un pequeño pueblo de cerca de 50 familias cuyo principal ingreso depende la siembra y cosecha de fruta, siendo la principal el blanquillo (un tipo de durazno). Conversamos unos 20 minutos con algunos de los comuneros del pueblo, pagamos 5 soles por derecho de entrada a las ruinas y partimos rumbo al misterioso pueblo de Pampas a 25 minutos (8 km) de La Florida.
Pampas (3200 msnm) en un pintoresco pueblo abandonado, con estrechas callecitas, hermosos balcones y rústicas puertas, una linda y bien conservada iglesia adorna uno de los extremos del pueblo. En los años 50, los pobladores de Pampas dejaron el lugar y se instalaron en La Florida debido a que en la parte baja las tierras eran mejores para el cultivo de frutas, estas eran productos mas rentables que la papa y otro tipo de tubérculos que producían en los alrededores del pueblo. Hoy en día Pampas luce desolado, sus vacías callecitas toman vida cada 4 de agosto, fecha que se realiza la fiesta patronal de Pampas y los pobladores de La Florida y otros pueblos aledaños repueblan por un día este misterioso y místico lugar.


"El Chino" Miguel, Gonzalo, José Madalengoitia y Arturo disfrutando el atardecer


Estacionamos nuestra camioneta en Pampas, nos colocamos nuestras mochilas al hombro y a las 12 y 30 pm empezamos a caminar, desde Pampas se divisan a los lejos, como unos pequeños puntos en la punta de una montaña, las ruinas de Rupac.
De Pampas a Rupac son 6.5 km, los primeros 30 minutos de camino son de bajada, antes de comenzar el asenso a las ruinas se llega a una pequeña quebrada adornada por la catarata de Huarin Palcamayo, este es el último punto donde uno puede recargar agua (se recomienda subir a las ruinas de 2 a 3 litros de liquido). La primeras dos horas de camino fueron muy fuertes, el sol de mediodía nos calcinaba, nos sentíamos como pequeñas hormigas bajo una lupa calentadas por el sol. Mientras caminaba maldecía la hora en que no encontramos burros para cargar nuestras pesadas mochilas, la tierra seca de la trocha se levantaba formando una nube de polvo por cada paso que daba, el cual se me metía por las fosas nasales y las amígdalas. Pablito, El Chino Miguel y Gonzalo se adelantaron, yo trataba de seguir mi paso, pasaron dos horas mas y ya me sentía a morir, en esos momentos de sufrimiento extremo se me vienen mil y una ideas a la cabeza, pensaba cosas locas producto de mi delirio como: "dejo la mochila y la recojo mañana…." o "acampo acá nomás".


Arranque de la caminata, aún todo era felicidad (foto: Chino Miguel)

Finalmente después de 4h y 15m de constante sufrimiento llegue a Rupac (3550 msnm), mis compañeros de viaje me estaban esperando, habían llegado 45 minutos antes. Luego de descansar unos minutos literalmente desparramado al pie de las ruinas, caminamos hacia la placita principal de Rupac, zona donde levantaríamos nuestro campamento.
Luego de armar nuestras carpas nos dirigimos al otro extremo de la ciudadela, nos tocaba disfrutar y justificar que todo el sacrificio había valido la pena, observamos uno de los atardeceres mas bonitos que he visto en mi vida, se sentía una paz y tranquilidad inexplicable, estábamos los cuatro completamente solos en este magnifico lugar.


"El Chino" Miguel haciendo la posición de "La Grulla"


Cayó la noche, un cielo despejado y estrellado acompañaba nuestra conversación nutrida de anécdotas, chistes y muchas risas alrededor de una intermitente fogata. Cerca de las 7 y 30 pm preparamos unos clásicos "Ramen", estaban buenazos, no se si fue la sazón o el abominable hambre que teníamos, pero los disfrutamos al máximo. Poco rato después la caminata y el cansancio nos comenzó a pasar la factura, los parpados ya pesaban. Con las barrigas llenas entramos a nuestras respectivas carpas, Morfeo no tardo mucho en abrazarnos y nosotros en caer rendidos en sus brazos.


Gonzalo, Arturo y Pablito disfrutando de una cálida fogata (foto: Chino Miguel)


Nos levantamos a las 4 am, sincronizadamente, los cuatro a la vez, salimos de las carpas a conversar y esperar el amanecer. El frío no era muy intenso, igual lo contrarrestamos con una calientita sopa instantánea y unos cabanosi. El sol asomo, y con él, las espectaculares y bien conservadas ruinas de Rupac.
Las Ruinas de Rupac (viene de la palabra aymara Lupac = roja), están ubicadas en la sierra de Huaral, departamento de Lima. Por el estado de conservación de sus edificaciones es uno de los restos arqueológicos más hermosos de Lima y posiblemente uno de los mejores conservados del Perú. Llama la atención que estas ruinas sean poco conocidas, el desarrollo turístico de esta zona es casi nulo, me contaban unos comuneros de La Florida que al mes llegan entre 30 y 50 visitantes, nada mas. En los dos días que estuvimos no nos cruzamos con nadie, esto también es parte de la magia de este maravilloso lugar.


Amanecer en las Ruinas de Rupac


Rupac pertenece a la cultura de los Altavillos (aprox. 900 – 1200 DC), una cultura pre-inca compuesta de bravos guerreros que fueron conquistados por el Inca Tupac Inca Yupanqui.
El Complejo Arqueológico de Rupac esta compuesto por edificaciones localizadas al borde de un abismo, hay construcciones que llegan a tener tres piso y medir hasta 10 metros de altura, las cuales cuentan con sólidos techos de piedra que se encuentran en perfecto estado. Muchas de estas casas cuentan con almacenes y chimeneas, también es posible encontrar restos óseos dentro de estas construcciones.


Construcción al pie del abismo


Interior de edificación en Rupac, fíjense el detalle de los almacenes en la pared


Disfrutamos del amanecer recorriendo las ruinas ya un poco mas descansados, estuvimos alrededor de tres horas caminando e investigando el interior de algunas de estas edificaciones, estábamos felices, mientras pasaba el tiempo nos sentíamos mas seguros que todo el esfuerzo había valido la pena.
Desarmamos el campamento y cerca de las 9 y 30 am comenzamos nuestro camino de regreso, este fue bastante mas ligero que la ida, aunque nuevamente el sol no se apiado de nosotros, fueron cerca de dos horas de un caluroso descenso, Pablito y Gonzalo, tomaron un refrescante baño en la cascada de Huarin Palcamayo, el Chino y yo evitamos el contacto con las heladas aguas de la catarata.


Pequeño complejo de ruinas aledañas a Rupac

Llegamos a Pampas cansados, acomodamos nuestras mochilas en la maletera de la camioneta y partimos con destino a Lima, tomamos unas ansiadas Coca Colas en el pueblo de La Florida. Llegado a Huaral comimos un contundente ceviche y un chicharrón de pescado en el restaurante "La Chozita Náutica" mientras repasábamos algunas de las anécdotas que se generaron en este viaje. Tomamos la panamericana norte, mientras mas nos acercábamos a Lima y asomaban el tráfico, las combis, los semáforos y los "ticos", mas nostalgia sentía por Rupac, no podía creer que en tan poco tiempo habíamos pasado de estar en "La Cima del Cielo" a estar en la caótica y desordenada capital del país.


Bajando de La Florida

Llegamos cerca de las 6 pm a nuestras casas, no dudo que cada uno de nosotros disfrutó al máximo esta experiencia de vida, naturaleza, historia y convivencia, formamos un buen grupo con un solo objetivo en común, disfrutar y pasarla bien. Cuando uno tiene oportunidad de viajar con gente con buena vibra y buena onda, uno se da cuenta de la importancia de viajar con verdaderos viajeros y sobre todo, buenos amigos.


Ruta Pampas - Rupac (color rojo) (Hacer Click en la imagen para ampliar)



Desnivel de la ruta Pampas - Rupac (Hacer Click en la imagen para ampliar)



"El Chino" en Rupac

"Pablito" y Gonzalo al pie de las dos mas grandes edificaciones de Rupac


"Pablito" en Rupac

Rupac

"Pablito", Arturo y Gonzalo disfrutando unos ricos y típicos tallarines Ramen


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