Luego de pasar una emocionante mañana recorriendo el Parque Nacional
del Masai Mara, partimos, a mediodía y en medio de un sofocante calor, a
visitar una aldea de los míticos guerreros Masai.
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| Los Míticos Masai |
Al llegar, a Charo y a mi, nos recibió un coro de hombres
que cantaban y danzaban alegremente, el baile consistía en cual de ellos
saltaba mas alto, era una competencia de destreza, quién mas alto saltaba, mas
poderoso era.
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| Danzas de los Masai |
No pasaron ni 5 minutos y ya me encontraba bailando y
saltando junto a ellos, de haber sido evaluado, considerando la altura de mis
saltos, seguramente estaría en la lista de los mas débiles de la tribu.
Cuando aún recuperaba el aire, uno de los Masai me colocó
una melena de león en la cabeza, según las costumbres Masai, cada dos años, un
grupo de adolescentes salen con lanzas a cazar uno de estos grandes felinos para
demostrar que están listos para ser considerados como adultos y guerreros.
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| Instrumento de viento hecho en base a un cuerno de antílope |
De pronto uno de los Masai toca un cuerno de antílope a
manera de corneta, inmediatamente aparecen en escena un grupo de mujeres interpretando
unos bellos y melódicos cánticos, el contacto de ellas con nosotros fue casi
nulo, terminaron su interpretación y se marcharon por la ruta que vinieron a
seguir con sus quehaceres.
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| Mujeres Masai en pleno canto |
Observamos que algunos hombres algunas mujeres lucían
vistosas dilataciones en las orejas en la parte inferior del pabellón auricular
del tamaño del diámetro de una moneda pequeña, agujeros que acostumbran a
adornar con maderas y cuentas de colores.
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| Algunos Masai muestran orificios en las orejas |
Los Masai viven el la región semiárida del famoso Valle del
Rift de Kenya y Tanzania. La economía de los Masai se centra en al ganadería,
viven del comercio de carne, leche y subproductos derivados del ganado, siendo
una especie de yogurt fermentado a base de leche y sangre de bovino uno de sus
productos mas típicos.
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| Guerrero Masai frente a su cabaña |
Los hombres Masai son guerreros por excelencia, ellos se
dedican, sobretodo, a la protección de la tribu, al ganado y al cuidado de sus
tierras para el pastoreo.
Las mujeres Masai se encargan de todas las tareas
domesticas, que incluyen la construcción de sus casas, hechas de una mezcla de
barro, palos, hierbas, excremento y orina del ganado, además obtienen leche de
las vacas, recogen el agua (la cual escasea con regularidad y remplazan con sangre
de ganado en época de sequía), cocinan y cuidan a los niños.
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| Mujer Masai caminando por la aldea |
Ambos, hombres y mujeres son personas muy altas, visten
normalmente una manta roja conocida como "Shuka", muy vistosa y
característica. A los catorce años los adolescentes de la tribu pasan por la
ceremonia de circuncisión, para luego ser destinados a parar cerca de 8 años
cuidando el ganado lejos de sus aldeas, al regresar de esa travesía los
consideran listos para casarse. Lamentablemente en algunas de estas tribus aún
se practica la ablación en las adolescentes (mutilación del clítoris), aunque
cada vez es menos frecuente.
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| Niño Masai |
Los Masai son nómades, es decir, cada cierto tiempo cambian
de lugar, no sin antes destruir y quemar su aldea para que no sea habitada por
otros grupos o clanes.
Se estima que la población total de los Masai se acerca a
los 880,000 individuos, su idioma oficial es el "maa", aunque muchos
de ellos hablan además el suajili y en algunos casos el ingles. Son polígamos,
un hombre tiene varias mujeres. Su religión se centra en torno a creencias
místicas milenarias, a su ganado y a un dios.
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| Jóvenes Masai |
Los Masai viven en asentamientos llamados "manyattas",
círculos de chozas rodeadas por un cerco de palos que sirven para encerrar el
ganado. Las chozas, hechas a base de excremento, como comenté anteriormente, se
dividen interiormente por paredes, en tres cuartos que sirven para que duerman,
en el primero un ternero, en el segundo un cordero y en la habitación mas
grande la familia. Estas rusticas casitas no cuentan con ventanas, solo
encontramos dentro un par de diminutos tragaluces.
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| Jefe de la tribu Masai que visitamos dentro de su casa |
Nosotros tuvimos la oportunidad de entrar a una de sus
casas, donde el jefe de la tribu nos contó un poco mas acerca de sus costumbres
y de los quehaceres diarios de la tribu, el calor ahí dentro esta insoportable.
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| Madre e hijo en la "manyatta" |
Saliendo de las pequeñas casa, un grupo de adolescentes nos
enseñaron a hacer fuego frotando un palito sobre una madera y alimentando la
chispa con paja, ejercicio que se me hizo imposible completar.
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| Joven Masai con trofeo de melena de león |
Nos retiramos de la aldea despidiéndonos de la amable gente
Masai, un poco pensativos con lo que pudimos ver y percibir en el lugar, gente
que vive en la pobreza extrema con recursos naturales muy escasos y que han
sido relegados, a través de los años, de sus tierras; primero por los colonos y
luego por los gobiernos de Kenia y Tanzania para la creación de los diversos
parques nacionales con los que cuentan.
Regresamos al hotel a la hora de almuerzo, nos tocaba descansar
para volver en un par de horas nuevamente al Masai Mara, deseosos de saber que
novedad nos iba a sorprender en
esta nueva incursión.
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| Joven Masai |
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| Tratando de bailar y saltar tan alto como los Masai |
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| Charo y yo dentro de una de las casas |
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| Las casas están hechas en base a barro, caña y excremento de ganado |
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| Posando con los Masai |