domingo, 18 de octubre de 2009

Bahía de San Fernando: Reserva Natural en la Costa de Nazca

Hace varios años que tenia ganas de visitar la Bahía de San Fernando, había escuchado y leído mucho sobre este destino poco concurrido ubicado en la costa de Nazca. Cerca de la Semana Santa del año 2007 decidí organizar una excursión hacia este lugar, investigue un poco sobre los accesos a la bahía y junto a mi esposa convencimos a Mariel y Luis Miguel, mi cuñada y su esposo, a que nos acompañen en este viaje. La mañana antes de partir se nos unió a la expedición Gonzalo, mi hermano, al final éramos 5 en una camioneta Suzuki Gran Nomade, la información que recopile en Internet sobre como llegar a este lugar estaba clara, así que el día miércoles 4 de abril a las 9 pm partimos desde Lima, el primer trayecto a recorrer era Lima – Chincha (Km 200), llegamos cerca de las 2 am, pasamos la noche en la casa de Tana (mi prima) y el Pollo Samanéz y muy temprano partimos con destino a Nazca (Km 450).

Bahía de San Fernando

Aprovechamos nuestro paso por Nazca para averiguar un poco mas sobre la ruta de entrada a San Fernando, las opiniones de la gente de turismo no eran muy claras, algunos recomendaban entrar por el Km 474 donde existe un desvío que te lleva directamente a la reserva, el problema que existía es que la ruta no esta bien señalizada, la otra alternativa era llegar a San Juan de Marcona y tomar el desvío hacia la mina de hierro Shougang y de ahí recorrer 40 km por un camino pegado al mar.
Nos inclinamos por la segunda alternativa, tomamos el desvío a Marcona (km 490), recorrimos los 35 kilómetros que separan la carretera este puerto y entramos otros 15 km hasta la garita de control de Shougang, lo que no habíamos contemplado es que para poder entrar hacia San Fernando había que cruzar la mina y no contábamos con el permiso el cual era atorgado en Marcona, el otro inconveniente fue que al ser jueves santo las oficinas de Shougang estaban cerradas. Los vigilantes no nos querían dejar pasar de ninguna manera, tuvimos que hacerles la patería por mas de una hora, nos preocupación era que nos agarre la noche en la mitad de esta desconocida ruta.

Colonia de Lobos Finos Cerca a la Playa

Cerca de las 3 y 30 pm al fin nos dieron pase, al inicio la ruta era bastante buena, poco a poco la arena iba invadiendo la trocha hasta que llego un momento que la trocha desapareció, la arena estaba ligeramente delineada por una que otra huella de camioneta hasta que nos encontramos con la primera disyuntiva, o subíamos un cerro o pasábamos por una trocha casi inexistente al lado del mar, optamos por la primera opción, la mas segura, no se si fue que la pendiente era demasiado pronunciada o por la falta de caña para manejar en arena pero al final nos quedamos trabados en la mitad del cerro, no quedo mas que, con mucho cuidado, dar media vuelta y optar por la opción dos, la que queríamos evitar. Pasamos la primera parte con las gustas, poco después tuvimos nuestra primera atollada de la cual salimos después de 30 minutos de lucha contra la arena, las chicas al parecer no se habían dado cuenta de la preocupación de Gonzalo, Luis Miguel y mía al imaginarnos por algún momento que no salíamos de esta (solo preguntaban, falta mucho para llegar?), estabamos completamente solos. Luego de superar este percance nos topamos con una larga duna de arena con una inclinación regular hacia un acantilado que daba al mar y unos palos clavados cada 300 o 400 metros que deducimos que eran los puntos de paso para llegar a la reserva, pasamos ajustando y con las justas estas inclinadas dunas y al fin logramos divisar la hermosa "Bahía o Ensenada de San Fernando", eran las 6 y 30 de la tarde y ya estaba anocheciendo. Bajamos con la camioneta hasta la playa y armamos nuestras carpas, tuvimos que acomodarlas bien para evitar que el fuerte viento las sacuda demasiado. La noche estuvo tranquila, dormimos acompañados de los gritos de los lobos de mar que habitaban una lobera a pocos metros de la playa.
San Fernando es una Zona Reservada de aproximadamente 155,000 hectáreas , en sus paradisíacos paisajes habitan lobos marinos, pingüinos, zorros, cóndores, guanacos y una gran población de aves guaneras, cabe destacar que la mayor población de lobos de mar finos y pingüinos del país (aprox. el 50% de la población total) vive en este lugar.

Grupo de Zarcillos

A la mañana siguiente nos levantamos temprano, recién pudimos observar el paradisíaco y hermoso lugar que nos vio pasar la noche, desayunamos y partimos de excursión hacia el islote ubicado al frente de la playa, la idea era cruzar temprano aprovechando la marea baja. Cerca de las 9 am partimos, poco a poco la profundidad y las olas crecían, el piso era mayormente de piedras y el agua nos llegaba hasta la cintura, Luis Miguel opto por pasar descalzo, y termino sufriendo las consecuencias, se destruyo los pies. El cruce duro aproximadamente 20 minutos, una vez en la parte alta del islote pudimos ver el primero de los diez cóndores que vimos volar en el viaje, estas impresionantes y bellas aves bajan muy temprano desde los andes a alimentarse de las placentas y de los cadáveres de los lobos de mar que encuentran en la playa, por la tarde suben de nuevo a los andes aprovechando las corrientes de aire ascendentes, aunque dicen que en esta zona hay una gran población de cóndores que anidan en los acantilados de San Fernando.

Vista de la Parte Trasera de San Fernando, desde el Islote

Disfrutando de unos Mazacotudos Macarronis con Queso

En nuestro recorrido por el islote observamos grandes colonias de Lobos Marinos de un pelo y de dos pelos (finos y chuscos), pingüinos, piqueros, ostreros, entre otros animales y un hermoso paisaje. Mientras pasaban las horas el viento soplaba con mayor fuerza, asi que decidimos regresar al campamento. El regreso estuvo mas complicado que la ida, el oleaje del mar era cada vez mas fuerte, Luis Miguel andaba con los pies tan destruidos que avanzaba flotando muy lentamente. Al llegar a nuestro pequeño campamento encontramos la carpa de Mariel y Luis Miguel con los parantes partidos, el viento había vencido a su pequeña carpa comprada de urgencia en Plaza Vea, solo les quedo parcharla y esperar que aguante la ultima noche. Almorzamos unos mazacotudos macarrones con queso y nos tiramos a descansar en la playa, en esos momentos nos surgió otra preocupación, como íbamos a salir de San Fernando, estábamos mas que seguros que por el camino que vinimos no la hacíamos, de regreso, lo único que se nos ocurrió fue rezar para que al día siguiente aparezca alguna camioneta que conozca la zona y nos guíe para salir por el camino que no conocíamos, el mas fácil. Terminando la tarde subimos a la camioneta y fuimos hacia el otro lado de la reserva, de ahí se observan grandes playas repletas de lobos marinos, hacia el otro lado encontramos una impresionante formación rocosa en medio del mar, una formación que me hizo recordar en algo a la famosa Catedral de Paracas.

Formación Conocida como la "Catedral de San Fernando"

Mariel, Luis Miguel, Charo y Gonzalo Disfrutando de la Vista a la Bahía

La noche estaba increíble una enorme luna llena, y miles de estrellas. Hicimos una fogatita, nos calentamos con un trago, contamos chistes, anécdotas y nos fuimos a dormir, era increíble estar en un lugar tan alucinante, solos, lejos de los bulliciosos e innumerables lugares turísticos donde la gran mayoría de limeños pasa la semana santa, en San Fernando solo estábamos el mar, la arena, la bulla de las loberas y nosotros, era lo mas cercano a Robinson Crusoe que había estado.
A la mañana siguiente desayunamos y desarmamos el campamento, cada cierto tiempo volteábamos a ver si llegaba alguna camioneta con gente para que nos ayuden a salir. Cerca del mediodía aparece un buggy con algunas personas al vernos abandonados a nuestra suerte en la pequeña playa nos ofrecen agua y frutas, como habrán estado nuestras caras que pensaron que teníamos varios días abandonados allí, la persona que manejaba el buggy de la empresa Nazca 500 amablemente nos ofreció guiarnos para salir y nos dio un gran jalon de orejas, nos dijo que estábamos locos de entrar a San Fernando en una sola camioneta, uno debe hacer este tipo de travesías mínimo con dos camionetas y con algo de equipo especial, si a eso le sumamos nuestra poca experiencia de manejo en arena estábamos jalados en responsabilidad, aprendimos la lección.

Lobos Finos

Salimos de San Fernando siguiendo al buggy de Nazca 500, amablemente el guía me dio algunos tips para el manejo en arena, demoramos cerca de una hora hasta llegar a la Panamericana Sur (km 474), paramos en Nazca a tomar de urgencia algo frío y continuamos a Chincha, pasamos nuevamente la noche donde mi prima y el domingo, muy temprano, enrumbamos hacia Lima, mientras nos acercábamos a la capital el trafico se hacia mas y mas intenso y me preguntaba; de toda esta gente que regresa de un fin de semana largo ni uno solo llego a donde nosotros estábamos, eso es lo maravilloso de encontrar lugares poco conocidos y concurridos para pasar unos días de descanso.

9 comentarios:

  1. Arturo:

    Envidio la facilidad con la que viajas, yo hace mucho no lo hago pero, lo hice y bastante.
    Espero que nunca pares de viajar y tomar lindas fotografias para que nos podamos trasladar con la imaginación al menos a tan hermosos lugares.
    Leonardo Fuica / Chile

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  2. Arturo, felicidades por viajar tanto y por sitios tan diversos. Las fotografías y la redacción en general están excelentes. La biodiversidad que alberga esta bahía no tiene comparación con la otras. Saludos desde Tarapoto, por parte del El Caminante.
    Estás invitado a visitar mi blog http://www.meescapedecasa.com/

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  3. Leo, como estas, cada vez que puedo me escapo de Lima, algunos de los viajes que cuelgo son de años anteriores. Justo en unos dias voy a viajar a uno de los lugares que mas me ha jalado conocer, estoy yendo a Belize, la peninsula de Yucatan en Mexico y posiblemente entre a Tikal en Guatemala, ya lo pondre en mi blog. Posiblemente este viajando a chile la segunda semana de abril, sera motivo para vernos. A ver cuando te animas a visitarnos por Lima.
    un abrazo

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  4. Arturín, no pudiste contar mejor esa experiencia irrepetible, creo que lo mas aventurero que he hecho y lomas arriesgado!
    beso, tu cuña, mariel

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  5. San Fernando es un mágico lugar, otrora se podían observar muchos guanacos que se alimentaban de la vegetación de la zona y algunas de estas plantas eran algo toxicas, contrarrestaban la toxicidad bebiendo agua de mar.

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  6. Hola Mariel, fue una gran viaje el que hicimos a San Fernando, en unos pocos añitos Julian se nos unirá a las travesias, un beso

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  7. Tienes razon Yanapuma, en esta ocasión no tuve la suerte de cruzarme con algun guanaco, me hubiera encantado. El gobierno ya dio un primer gran paso nombrando "Zona Reservada" a San Fernando, ahora toca cuidarlo y protegerlo para que no pierda su encanto

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  8. FELICIDADES POR LOGRAR TAN BELLAS FOTOGRAFIAS MAS HABLANDO TAN LINDO DEL LUGAR

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  9. Muy buena entrada en el blog. Voy a ir en enero. Suerte en Belize.

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