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lunes, 4 de noviembre de 2013

Cascada de Mortero en Matucana: Entretenida Ruta para un Día de Trekking


Partimos bordeando las 7 am hacia la carretera central con destino al Puente Habich (2100 msnm), gran puente anaranjado que fue parte de la película “Misión en los Andes”, allá por el año 1987. Esa película, co-producción peruano-norteamericana dirigida por Luis Llosa, conto con la participación de dos figuras de Hollywood del momento, Erik Estrada y Robert Vaughn.
Cascada de Mortero
Estacionamos el auto al pie del mencionado puente (km 70) y empezamos a caminar 10 minutos después de las 8 am. Cruzamos el irregular cauce de un río seco y empezó el ascenso hacia el pueblo de Ayas, nuestra primera parada.
Puente Habich antes de partir
Luego de 2 km y 35 minutos de camino llegamos a Ayas (2400 msnm), pequeño pueblo de unas cuantas calles dedicado principalmente a la agricultura. Cruzamos Ayas y enfrentamos una trepada de 500 mts algo empinada, en la ladera del cerro Tomapongo, luego llegamos a un camino ancho con una pendiente muy breve.
Trepada a la salida de Ayas
Caminamos 3 km mas por esta ruta pasando una pequeña mina abandonada. Luego entramos a la quebrada de Yamajune donde se encuentra la “Cascada de Mortero” (2750 msnm), nuestra segunda parada.
Mina abandonada
Bajamos unos pocos metros por un camino corto y accidentado hasta el puente colgante que existe frente a la cascada, un buen lugar para hacer bonitas fotos de la caída de agua. 
Puente Colgante
Luego descendimos por uno de los lados de la quebrada hasta el pie de la “Cascada de Mortero” donde aprovechamos para hacer algunas fotos adicionales, descansar un buen rato y alimentarnos con algunas mandarinas y cabanossis que teníamos en la mochila.
Cascada de Mortero vista desde el
Puente Colgante
De Habich a Mortero habíamos recorrido 5 km con 650 mts de desnivel. Existían dos opciones, la primera; regresar por donde vinimos; la segunda; continuar por el sendero hasta llegar al pueblo de Collana, el cual no estábamos muy seguros a que distancia estaba. Obviamente optamos por la alternativa dos.
Buscando el sendero
Caminamos por la ladera del cerro largos minutos. El clima comenzó a cambiar, se nublo y comenzamos a escuchar algunos truenos. Mientras andábamos, al otro lado de la quebrada divisamos, a lo lejos, el pueblo de Ayas. Cruzamos un pequeño bosque de eucaliptos y una hora después hicimos el primer contacto visual con el pueblo de Collana (2650 msnm).
Ayas visto desde el cerro del frente
Bajamos por un camino de chacras, estoy mas que seguro que nos equivocamos y no era el principal. Nos topamos con los primeros pobladores del pueblo. Bajamos un par de centenas de metros hasta llegar a la plaza principal de Collana, llevábamos cerca de 8.50 km recorridos.
Caminando hacia el pueblo de Collana
Conversamos unos minutos con el profesor de un grupo de estudiantes de sociología de la Universidad de San Marcos quienes almorzaban y tomaban chicha de jora y partimos. El resto del camino era puro trámite, un largo trámite.
Niño en Collana
Descendimos por 2.50 km por una empinada trocha hasta llegar a la carretera central, una ligera lluvia comenzó a caer. Recorrimos la ultima parte del circuito, 2 km, caminando, con mucho cuidado, por uno de los lados de la carretera central, no había otra alternativa.
Camino a Collana
Llegamos al puente Habich luego de andar cerca de 13 km en casi 5 horas, subimos al auto y con las mismas partimos de regreso a la ciudad, el hambre acechaba, nos esperaba en Lima un rico y sabroso pollo a la brasa.


Ruta y Desniveles
Caminando al lado de la Carretera Central
Regresando de la base de la Cascada de Mortero

Tomando un merecido descanso
La ruta es de alrededor de 13 km
Ventana en Collana

viernes, 2 de agosto de 2013

Vilca: Paraíso en las Alturas del Río Cañete


Luego de la larga travesía del día anterior, amanecimos en Vilca (3650 msnm), pintoresco pueblo escondido entre los andes. Pasamos la noche en un rústico hospedaje. Las primeras horas de la mañana revelaban que el frío nocturno había sido intenso.

Cascadas en Vilca
Tomamos un nutrido desayuno y partimos hacia el “Bosque del Amor”, uno de los lugares mas hermosos de la Reserva Nor Yauyos Cochas. Aunque el nombre no ayuda mucho al “marketing” este lugar es realmente impresionante.

Hermoso camino hacia el "Bosque del Amor"
El “Bosque del Amor” tiene una extensión de 9 Ha. Este impresionante bosque hace la función de una represa natural, la cual permite la formación de la laguna de Papacochas y dispersa sus aguas para continuar su ruta por el río Cañete, formando lagunas y cascadas de aguas cristalinas y turquesas de una belleza incomparable.

Laguna de Papacochas
Este bosque de karkac (Escallonia myrtilloides) lleva el peculiar nombre de “Bosque del Amor” gracias a una leyenda. Se cuenta que en Vilca existía una pareja de enamorados que al no ser aceptados por sus familias decidieron escapar en dirección de la laguna Papacocha y lanzarse para ser felices y formar parte de este hermoso paisaje.

Paisaje en los alrededores de Vilca
El bosque, además de ser un apreciado atractivo turístico, sirve de fuente de energía para la población local, sus ramas contienen un alto poder calorífico lo que hace que se emplee como leña para la preparación de alimentos.

Regresando del Bosque del Amor
Subimos unos 20 minutos hasta la parte alta, recorrimos un buen rato este paradisiaco lugar y retornamos a Vilca. Las lagunas y cascadas las habitaban una gran variedad de aves entre las que destacaban las huayllatas, los yanabicos, las gallaretas y algunos inquietos patos silvestres.

Gallareta con pichón
Entramos a Vilca cruzando el Puente Centenario, el cual data de 1929. Consta de 4 arcos construidos en base a piedras de canto rodado, cáscaras de huevo y cal.

Puente Centenario al pie del poblado de Vilca
Subimos a la camioneta y trepamos unos pocos minutos a la zona del mirador, donde nos esperaba un llamativo bosque de eucaliptos. Desde esta parte se llega al lado opuesto del “Bosque del Amor”. Gozamos por enésima vez del bello paisaje que rodea Vilca, tomamos una gran cantidad de fotografías y partimos con destino a Huancaya.

Laguna en el "Bosque del Amor"

Los poco mas de 15 kilómetros que separan ambos pueblos son paisajísticamente espectaculares. Pasamos al lado de las lagunas de Huascacocha, Huarimanca, Cuchupasca hasta llegar a la bella laguna de Huallhua.

Hermosa laguna de Huallhua
La laguna de Huallhua, de impactante color turquesa, es definitivamente una de las mas hermosas de la Reserva Paisajística Nor Yauyos Cochas. En esta existe una piscigranja la cual abastece de peces al poblado de Huancaya.

Pato Silvestre
El conjunto de cascadas provenientes de las laguna de Chuchupasca que alimenta la laguna de Huallhua es probablemente uno de los parajes mas bonitos de la reserva.

Huancaya
Puente de Huancaya
Llegamos a Huancaya una hora después, paseamos unos minutos por los antiguos puentes que cruzan el río Cañete, contemplamos sus lagunas y caídas de agua y partimos con destino a Lima. Paramos unos minutos en el pueblo de Vitis y continuamos nuestro camino.

Iglesia de Vitis
El viaje había sido agotador, aún nos quedaban cerca de 6 horas de camino. Entramos a Lima bordeando las 8 pm, sorprendidos de toda la belleza paisajística que había pasado delante de nuestros ojos en un solo fin de semana.

Laguna de Piquicocha

domingo, 2 de septiembre de 2012

En Busca del Camino Inca entre Incahuasi y la Quebrada de Topará (Lunahuaná)


Hace pocos meses escuche por primera vez hablar sobre un camino inca que unía el complejo arqueológico de Incahuasi, en Lunahuaná, con la quebrada de Topará en Chincha.

Recorriendo parte del Camino Inca entre Incahuasi y Topará
Desde el primer día se nos metió el bichito por ir a buscar el mencionado camino. Nos programamos y junto a mi hermano Gonzalo y a un grupo de amigos, Marco, Valeria, Claudio, Doel y María Cristina, partimos una mañana, luego de pasar la noche en Imperial – Cañete, hacia Incahuasi, aproximadamente a la altura del Km 30 de la carretera a Lunahuaná.

Doel, Claudio, María Cristina, Gonzalo, Valeria y Marco tomando
un descanso en la ruta
No sabíamos bien a que íbamos y que nos depararía el destino, la información que habíamos recopilado era escasa, era parte de la aventura.
De la puerta de control del complejo arqueológico de Incahuasi entramos por una pista en pésimas condiciones cerca de 6 km, estacionamos en un punto donde simplemente ya no había por donde mas subir.

Complejo Arqueológico de Incahuasi
Nos pusimos nuestras pequeñas mochilas al hombro y comenzamos a caminar entre la densa neblina y la ligera llovizna que nos acompañaba desde el amanecer.

Claudio trepando la quebrada
Caminamos por la huella de un antiguo huaico durante varios minutos hasta que apareció el astro rey, el paisaje era extremadamente seco y la sombra escaseaba, no lo comenté en voz alta para no desanimar a la gente pero sabia que se nos esperaban largas horas de sufrimiento bajo los poco misericordiosos rayos solares lunahuanenses.

Arturo, Gonzalo y Doel aprovechando la poca sombra de la quebrada
Recorrimos los primeros 4 kilómetros hasta el final de la quebrada, desde este punto el poco marcado camino se inclinaba varios grados mas y subía en zigzag por la falda de un gran cerro, no es por gusto que a esta zona la conozcan como “La Cuesta”.

Vista de la quebrada hacia
el Valle del Río Cañete
Lo que nos seguía animando a seguir, a pesar de no encontrar un camino inca marcado, eran algunos trozos de vasijas y una figura pequeña de un hombre hecho de cerámica que Doel encontró al lado del camino, signos que indicaba que andábamos con buen pie.

Doel posando con una pieza de cerámica que encontró
al lado del camino (foto: Gonzalo Bullard)
Trepamos la pedregosa “Cuesta” caminamos algunos minutos mas hasta la parte mas alta del camino, partimos a 700 msnm y estábamos cerca de los 1500 msnm, el sendero mostraba solo pequeñas evidencias de lo había sido este antiguo camino inca.

Valeria descansando luego de subir "La Cuesta"
Luego averiguando un poco mas nos contaron que los muros incas que servían como contención del camino fueron destruidos por ganaderos de la zona y que un poco mas adelante el proyecto Pampa Melchorita de Perú LNG había arrasado otro importante tramo, una pena realmente.

Tomando el camino de regreso
A los 7 km de recorrido dimos media vuelta y regresamos por donde vinimos, el sol era abrazador, el regreso se hizo eterno. Luego de 5:30 horas y 14 kilómetros bajo el calcinante sol llegamos a nuestros autos. La experiencia fue interesante, el seco valle tenia una belleza sui generis, el gran camino inca nunca se dejo ver en todo su esplendor.

Nubes sobre el Valle del Río Cañete (foto: Gonzalo Bullard)
Subimos a los autos y regresamos por un poco amigable camino hasta la carretera a Lunahuaná, antes de partir con destino a Lima nos tomamos algunos minutos para visitar los restos arqueológicos de Incahuasi, los cuales he visto decenas de  veces desde la carretera Cañete – Lunahuaná y siempre los había dejado de lado.

Ruinas incas de Incahuasi
Los restos arqueológicos de Incahuasi, cuya traducción en castellano es “Casa del Inca”, fueron construidos por el Inca Túpac Yupanqui. Los mandó a hacer a imagen y semejanza de la ciudad imperial del Cuzco.

Incahuasi fue construida por el
inca Tupac Yupanqui
Fue la ciudad inca mas importante del valle de Lunahuaná. Se construyó para ser utilizado como cuartel general del inca, dentro de su perímetro se llegan a reconocer tres sectores o barrios: El Barrio Incaico, el Barrio Religioso y el Palacio del Inca. Lamentablemente muchas de sus pareces han sido pintadas y marcadas por algunos irresponsables que no respetan nuestra historia ni nuestro país.

El "Team" en pleno
Partimos hacia Lima pasando las 4 pm, si bien no encontramos un camino inca bien armado y estructurado, regresamos satisfechos. Partimos sin saber bien que íbamos a encontrar y al final del camino encontramos una hermosa y calurosa quebrada, un exigente ruta de trekking y sobretodo nos encontramos un entretenido y solidario grupo de amigos con un mismo objetivo en común, seguir recorriendo y conociendo nuestro hermoso país.

Hermosa pieza encontrada en el camino

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