viernes, 14 de diciembre de 2012

Navidad, Feliz Navidad: Un Reencuentro con Pomapata


Visitar Pomapata la segunda semana de diciembre ya se esta volviendo una tradición, nunca nos imaginamos que a raíz de la primera visita, con motivo del entierro de nuestra querida Casia Valderrama, este olvidado pueblo, ubicado entre los andes ancashinos, se iba a volver una misión que nos entusiasmaría tanto todos los años. 

Marco repartiendo panetones
Nuestra tercera campaña arrancó en el mes de setiembre, la acogida fue espectacular, amigos, amigos de amigos y algunos anónimos apoyaron esta noble causa. Juguetes, ropa, panetones, entre otras cosas fueron parte de las donaciones que recibimos este año de mas de 100 personas que colaboraron con nosotros.

El grupo que viajo en el pueblo de Quero
Partimos, con el entusiasmo a mil, el viernes 7 de diciembre a las 5 am, este año el grupo lo conformamos Vero y Tana Simpson; Ricardo y Claudio Samanez; Gonzalo, Valeria y Arturo Bullard; Pía Luna; Michelle Muñoz, Marines Seminario, Marco Antonoli; Pedro Rachitoff y Licy Cano.

Pomapata
Llegamos a Chiquian luego de 7 horas de camino, dejamos los autos en un garaje  y luego de saludar unos minutos a la Sra. Teuta, hermana de Casia, y compartir unos mates de muña con la familia partimos hacia Quero en una van alquilada. Era la segunda etapa de esta largo viaje hacia tierras pomapatinas.

Alegres niñas pomapatinas
El trayecto duró 2 horas mas, incluyendo una inesperada bajada de llanta. Al llegar a la rivera del río una flota de mas de 25 burros nos esperaba para subir las donaciones hasta Pomapata. El tiempo nos ganaba, no queríamos que nos caiga la noche. Aún nos faltaban entre hora y media y dos horas a pie para llegar a nuestro destino final, el hermoso y pintoresco pueblo de Pomapata.

Tana, Arturo, El Pollo y Claudio
camino a Pomapata
El camino de alrededor de 5km por la quebrada del Cóndor, que sube al lado del río del mismo nombre, es espectacular. Es la tercera vez que camino esta ruta y no me dejo de sorprender con la belleza paisajística que nos regala paso a paso.

Parte del grupo recibidos por los niños de Pomapata
Llegamos junto al atardecer a Pomapata, el recibimiento no pudo ser mejor, un grupo de mas de veinte niños nos dio una bulliciosa bienvenida, muchas caritas conocidas corrieron a abrazarnos a apenas pusimos un pie en el pueblo, la emoción fue grandísima, tanto para los que habíamos estado los años anteriores como para los nuevos integrantes del grupo.

El Pollo, Marines y Marco en la habitación donde pasamos
las 3 noches del viaje
Nos ubicamos todos en una habitación que generosamente nos presto la Sra. Julia, hicimos malabares para poder entrar los doce sobre las cálidas pieles de oveja que alfombraban el humilde, pero a la vez cálido, cuarto que nos albergaría las próximas 3 noches.

Valeria jugando con los niños
Llenamos nuestros estómagos con un contundente arroz con huevo, tomamos algunas rondas de calientito, magníficamente preparado por Osmar, nos reímos un buen rato y rendidos nos fuimos a dormir, el día había sido largo, partimos a las 5 am de Lima y llegamos bordeando las 6 pm a Pomapata, habían muchas energías por recuperar.

Tana ordenando las donaciones
La noche se hizo larga, basto que uno abra el ojo a las 6 am para que todos los demás se despierten, cual efecto dominó. Tomamos un contundente desayuno y a chambear, había que terminar de organizar las gran cantidad de regalos y donaciones que llevamos, el trabajo era de locos, Vero, Tana y Pía, con la ayuda intermitente de los demás lidiaron con esta difícil tarea.

Pía acomodando los regalos
La otra parte del grupo se dedicó a jugar con los entusiastas niños, quienes no podían mas con la emoción, y a organizar el show navideño que íbamos a brindar al día siguiente.

Practicando con los títeres
Almorzamos una sabrosa pachamanca de cordero y papa que nos invitó la comunidad como agradecimiento. Con las panzas llenas regresamos a nuestros quehaceres con miras a la celebración del día domingo.
Tomamos unos pisquitos nocturnos y todos nos fuimos a dormir, era necesario descansar, nos esperaba un largo e intenso día de celebración.

Vero, Arturo y Tana conversando con dirigente de la comunidad
El día siguiente comenzó mas relajado, coordinamos la mudanza de las donaciones de el local municipal hacia el local comunal y partimos con rumbo al el cementerio a visitar a Casia, nuestra querida y recordada Casucha. Brindamos con ella y por ella al pie de su tumba, cada uno de nosotros, quienes la conocimos físicamente y quienes la conocen solo por la huella que dejó en nosotros, le dirigimos unas palabras de cariño y afecto acompañadas de un “shot” de pisco en su honor.

El grupo en la tumba de nuestra recordada Casia
Luego de esta hermosa y emotiva ceremonia estábamos con las pilas a tope, había que cerrar con broche de oro nuestra esperada visita al Pueblo de Pomapata, estábamos en la recta final, solo nos faltaba celebrar la esperada chocolatada navideña.

Tana y Pedro arreglando el local junto a miembros de la comuniad
Decoramos con globos y guirnaldas el local comunal y comenzaron a llegar los niños. Bordeando las 4 pm se subió el telón y comenzó el show!!! Mi hermano Gonzalo y yo dimos las palabras de bienvenida, luego Ricardo, mas conocido como “El Pollo”, le contó un cuento navideño a los mas de 80 niños y algunos adultos que atentamente lo escuchaban.

Niños y grandes esperando a que se inicie el evento
A continuación Pía, Valeria y Pedro se lucieron con un entretenido show de títeres, luego Michelle, Pedro, Marco, Gonzalo y “El Pollo” sorprendieron al publico con una divertida versión del cuento de “Los Tres Chanchitos”, digna de un Oscar. El jolgorio y la alegría que se vivía en la celebración era increíble, nos hizo sentir que toda la planificación y el esfuerzo que habíamos hecho valió realmente la pena.

Pía en el show de títeres
Marco, Pedro y Michelle antes de salir a escena como
"Los 3 Chanchitos"
La fiesta continuó con el juego de la momia, el concurso de baile y de canto. Bailamos y sacamos chispas del suelo a ritmo de un huayno junto a los padres y madres de familia de Pomapata. Terminamos con la ya clásica chocolatada navideña, las donaciones a la escuela primaria e inicial, la entrega de regalos y la repartición de ropa a la gran mayoría de pobladores de la comunidad.

Niño disfrutando de su panetón y chocolate
Salimos exhaustos pero con una sonrisa en los labios luego de esta larga jornada que duró mas de 5 horas. Los niños y padres abandonaban el local agradecidos cargando una gran cantidad de los obsequios que trajimos desde la capital.

Se repartieron regalos a mas de 80 niños
La madrugada siguiente partimos hacia Lima, cansados pero satisfechos de esta nueva experiencia vivida en nuestro querido y lejano pueblo de Pomapata, tierra de una grande, como lo fue nuestra querida Casia, y tierra de grandes personas y niños que, posiblemente, al día siguiente de nuestro regreso, volvieron a su vida cotidiana, a sus chacras a cosechar papá o a sus campos a ordeñar sus robustas vacas, afrontando nuevamente las duras condiciones en la que viven gran parte de los pueblos olvidados de nuestra hermosa serranía.

Gracias Casia por permitirnos conocer Pomapata y a su linda gente.

Davis posando para la cámara
Marines y Michelle jugando con los niños
Patriarcas de la familia Cano Valderrama, grandes anfitriones
Hermosa niña pomapatina
Noé comiendo panetón
A la mas de 100 personas e instrucciones que colaboraron con esta noble causa, nosotros y el pueblo de Pomapata se los agradecemos muchísimo.



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