domingo, 24 de marzo de 2013

Refugio de Vida Silvestre Gandoca Manzanillo: Flora, Fauna, Paisajes y Hermosas Playas al Sur de Costa Rica


El reloj marcaba las 2 pm cuando estacionamos el auto en el pequeño pueblo de Manzanillo, lugar donde Gonzalo, Santiago y yo iniciaríamos una intensa caminata por esta interesante reserva costarricense. Nuestras piernas cargaban mas de 5 horas de caminata, por la mañana habíamos recorrido cerca de 12 km de el Parque Nacional Cahuita. Era ahora o nunca, no había mas tiempo, a la mañana siguiente partiríamos hacia Playa Negra, al otro lado del país, para encontrarnos con nuestro buen amigo José “Pablito” Madalengoitia y recibir el 2013.

Punta Mona en Gandoca Manzanillo
Cruzamos un estrecho y poco profundo rio para entrar al Gandoca Manzanillo, el terreno se encontraba muy barroso gracias a las fuertes lluvias que cayeron por la noche. La primera parte de la ruta no estaba muy marcada, subíamos y bajábamos pequeñas lomas llenas de vegetación y grandes raíces mientras nuestros zapatos y piernas se nos llenaban de barro. Por partes asomaban, entre los grandes arboles y cocoteros, hermosas playas caribeñas.

Santiago y Gonzalo en la Reserva
 El Refugio de Vida Silvestre Gandoca Manzanillo es de tipo mixto, es decir que le pertenece una parte al estado y otra es propiedad privada. Se encuentra a pocos kilómetros limite con Panamá en la provincia de Talamaca. Cuenta con unos 15 km de playas y 740 acres de bosque, un arrecife de coral y humedales en los que encontramos pantanos, lagunas, bosques inundados y arrecifes. Cabe resaltar que sus bosques contienen una alta cantidad de especies endémicas, algunas de ellas amenazadas o en peligro de extinción.

Bocaracá, habitante de los bosques caribeños de Costa Rica
 Dentro de sus límites protege parte de la flora y fauna de la región entre los que encontramos a el manatí y a algunas especies de tortugas marinas que anidan es sus blancas playas. Además tapires, pumas, sajinos, caimanes y algunas especies de monos se refugian dentro de los limites de la reserva.

Mono Capuchino Cara Blanca
Alrededor de 350 especies de aves se pueden observar dentro de la reserva, varios tipos de tucán, loros, pericos, aguiluchos, carpinteros, entre otros, son habitantes frecuentes del Gandoca Manzanillo. Entre los reptiles encontramos sapos, ranas venenosas, basiliscos y una gran variedad de culebras.

Heliconia
A los 25 minutos de camino nos topamos con la formación mas característica de la reserva, Punta Mona, una meseta coralina que emergió cerca de 30 mts sobre el nivel del mar, era imposible no detenerse unos minutos a contemplar tan bello paisaje.

Hermoso paisaje adornado con la emblemática formación
de Punta Mona
Caminamos mas de 2 horas con la intención de llegar al pequeño poblado de Gandoca, no había ni rastro del lugar. Se comenzaba hacer tarde y decidimos emprender nuestro camino de retorno. Una hora antes de llegar encontramos un desvío que nos bajaba hacia una playa, la curiosidad nos gano y caminamos, colina abajo, unos 5 minutos hasta llegar a la playa.

Culebrilla que nos topamos en el camino
Nuestra sorpresa fue grande, nos topamos con un grupo de 8 jóvenes campistas extranjeros, ellos habían llegado en bote bordeando la costa. Investigamos un poco los alrededores bajo la atenta mirada de una pequeña familia de monos aulladores.


Monos Aulladores
Uno de los “gringos” nos paso la voz, había encontrado una tímida rana calzonuda refugiada dentro de una caña seca. Esta hermosa rana de ojos rojos y hábitos nocturnos, a mi parecer, la mas bellas de Centroamérica. La fotografiamos unos minutos y la dejamos ir. La noche caía y había que apurarse, nuestra intensión era salir con luz del bosque.

Rana Calzonuda
Caminamos rápidamente la última parte del trayecto que incluyó una perdida de camino y el atravesar una densa vegetación llena de plantas espinosas. Llegamos con muy poca luz a Manzanillo luego de 5 horas y 12 kilómetros de caminata. Sumadas a las de la mañana en el Parque Nacional Cahuita teníamos casi 25 km en las piernas.

Gonzalo y Santiago saliendo de la reserva después de 5 horas
Sin dudarlo corrimos hacia la playa y nos metimos, ya de noche, un merecido chapuzón en esta parte del mar caribe. Nos refrescamos con unas Coca Colas Heladas, descansamos un par de horas y arrancamos con los rones y cervezas, no podíamos perdonar nuestra última noche en Puerto Viejo, un fascinante lugar que mezcla, casi a la perfección, la aventura, el relajo y la diversión, donde sin dudarlo volvería una y mil veces mas. 

Santiago, Gonzalo y Arturo a punto de entrar al mar
Fotografiando pequeña culebra (foto: Santiago Bullard)
Santiago llegando a Manzanillo

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