jueves, 7 de abril de 2011

De Cuzco a Chalhuanca: Tarawasi, Saywite y el Gran Río del Apurimac

Partimos desde el Cuzco alrededor de las 9 am, aún andábamos cansados del trajín de los días anteriores estábamos entrando a la recta final de nuestro viaje por Arequipa, El Colca, Machu Picchu, Cuzco, Apurimac y Nazca
Salimos del Cuzco por la carretera que nos lleva al pueblo de Urubamba, a los pocos kilómetros llegamos a Anta y ahí tomamos el desvío hacia Abancay, capital del departamento de Apurimac.

Complejo Arqueológico de Tarawasi

Comenzamos a devorar kilómetro tras kilómetro y curva tras curva de esta serpenteante carretera que desciende hasta el río Limatambo. Luego de hora y media llegamos al conjunto arqueológico de Tarawasi, complejo ubicado a 2675 msnm se encuentra a 76 kilómetros del Cuzco.
Tarawasi es una palabra compuesta quechua, viene de “tara” un arbusto espinoso que da frutos en vainitas tipo arvejas, y “wasi” que significa casa.

Puertas trapezoidales adornan el muro de este complejo arqueológico

El conjunto arqueológico de Tarawasi, es considerado como un centro ceremonial inca, ubicado en el tramo principal al Chinchaysuyo, edificado con piedra andesita, tallada y pulida en forma muy fina
Tarawasi presenta dos terrazas superpuestas: la primera esta formada por tres paredes, una frontal y dos laterales, hacia la espalda no hay pared debido que está pegada hacia un cerro, estas están decoradas con varias ventanas equidistantes y de forma trapezoidal. La pared central esta tendida en sentido este-oeste, con una longitud de 100 mts compuesta por piedras milimétricamente encajadas

Pared de piedra en Tarawasi

Estuvimos cerca de 45 minutos recorriendo este complejo arqueológico muy bien conservado, poco conocido y poco visitado, el cual encontramos casi por casualidad al lado del camino.
Continuamos nuestra ruta, y entramos al departamento de Apurimac, en un principio la carretera desciende hasta cruzar el río Apurimac, para luego acender por la ladera de una montaña regalándonos un hermoso paisaje del valle, es imposible no detenerse mas de una vez a contemplar esta maravilla de la naturaleza.

El río Apurimac

Después de un par de horas mas de camino llegamos al pueblo de Carahuasi, ahí vimos un letrero que indicaba un desvío hacia el mirador del cañón del río Apurimac. Afanosamente tomamos dicho desvío, no había mucha gente en la ruta para preguntar, al final terminamos tan confundidos y enredados entre tanto camino y camino que nunca llegamos al mirador, en un punto la pista simplemente se acabo. Como el tiempo no nos sobraba regresamos hacia la carretera a continuar con nuestra ruta.
Seguimos ascendiendo por estos hermosos paisajes con grandes montañas y verdes bosques andinos, estábamos maravillados por la belleza de la ruta. Unos minutos después de pasar Carahuasi llegamos al Complejo de Saywite, a 3500 msnm, en el cual resalta el famoso monolito de Saywite, un gran bloque de granito de once metros de circunferencia, cuatro de diámetro y casi dos y medio de alto, adornado en su mitad superior con una serie de complejas y misteriosas figuras.

Monolito de Saywite en el departamento de Apurimac

Representa a escala el mapa del Tahuantinsuyo y posee mas de doscientas figuras en relieve de la flora, fauna, topografía y costumbres de la época del imperio incaico.
Se desconoce qué uso se le daba, pero estando en un centro ceremonial lo mas probable es que tuviera un significado religioso, o quizá una representación simbólica del universo o, como sostiene el Dr. Federico Kauffman Doig, estuviese relacionado con el culto del agua.

Detalle labrado en la Monolito de Saywite

Pocos metros mas adelante nos topamos con un pequeño complejo arqueológico el cual se caracteriza por sus pequeños pasajes, escaleras y por la hermosa vista del valle que nos regala de la parte mas alta.

Complejo arqueológico de Saywite

Seguimos nuestro camino junto a dos niños que nos pidieron que le diéramos un aventón hasta su casa, ubicada a 10 minutos Saywite. La casa de estos dos niños, donde los esperaba su madre, se encontraba exactamente a la altura del desvío al pueblo de Cachora, conocido por ser el punto de partida para caminar dos días hacia las famosas ruinas de Choquequirao.
Continuando nuestra ruta descendimos hacia el pueblo de Abancay donde paramos a echar combustible, continuamos por mas de una hora hacia Chalhuanca, junto a Charo decidimos no parar mas, ya nos estaba ganando el tiempo y andábamos un poco cansados y con hambre.

Plaza de Armas de Abancay

Llegamos a las 4 y 30 pm al hotel Tampumayu, 20 kilómetros antes de llegar Chalhuanca, luego de recorrer 305 kilómetros en 6 y media horas (con paradas incluidas). Este hotel se encuentra en medio de la nada, tiene la apariencia de ser un pequeño pueblito serrano, cuanta con algunas cabañas y una placita con pileta y capilla incluida.

Plazoleta y capilla en el Hotel Tampumayu - Chalhuanca

Piedras en el río Chalhuanca

Éramos los únicos huéspedes del hotel, luego de instalarnos, baje caminando unos diez minutos hasta la rivera del río Chalhuanca a tomar unas fotos. Al caer la noche comimos algo ligero y nos fuimos a dormir, el día siguiente iba a ser el mas largo y agotador de todos, debíamos llegar a Lima, pero antes nos planteamos tomar un desvío para visitar la parte alta del pueblo de Sañayca.


Video de la Ruta Cuzco - Nazca

sábado, 2 de abril de 2011

Recibiendo el 2011 en Cuzco, Una Experiencia Inigualable

Pasamos la noche en el Hotel "El Albergue" de Ollantaytambo, ya era nuestro sexto día de viaje, todo había sido rápido y muy intenso. Ya habíamos pasado por Nazca, Camaná, Arequipa, el Valle del Colca, el Valle Sagrado y Machu Picchu, todo por tierra y en solo seis días, agotador.
Nos merecíamos un descanso, por ello optamos por dormir sin limite de tiempo, hasta que nos despertemos, debíamos cargar baterías, era 31 de diciembre y la noche iba a ser larga.

Niños con trajes típicos en Ollantaytambo

Salimos cerca del mediodía del hotel, visitamos el simpático mercado artesanal del pueblo de Ollanta, al pie de la hermosa ruina de Ollantaytambo. Estuvimos cerca de 1 hora recorriendo los pasajes de este simpático mercadillo, acompañados del sonido de una arpa que tocaba magistralmente un músico ciego a cambio de unas monedas.

Talentoso Arpista en Ollantaytambo

Ollanta se encuentra a 80 kilómetros del Cuzco y a 40 kilómetros de Machu Picchu lo cual la convirtió en un lugar importante en el camino de la capital del imperio incaico hacia Machu Picchu. El pueblo presenta características que revelan que fue habitado por pobladores de una clase privilegiada. Lo mas interesante del pueblo de Ollanta son sus calles con sus múltiples canales y la fusión entre la paredes de piedra tallada con puertas trapezoidales y la arquitectura de adobe colonial. Recorrer las calles de este pueblo es una experiencia que recomiendo el día que visiten las ruinas de Ollantaytambo, la mayoría de gente que llega no lo hace.

Pobladora caminando por las empedradas calles de Ollanta

Este pueblo es visitado diariamente por pobladores de las comunidades aledañas, que bajan de las altitudes a comercializar sus diversos productos. Es muy interesante observar su vestimenta tradicional a base de coloridos ponchos rojos y chullos con pompones y adornos de colores, rostros de una raza indígena pura que aún se mantiene viva en las alturas de nuestros andes.
Siempre que visito Ollanta camino por sus calles, en esta oportunidad no fue distinto, aunque mi tranquila caminata se interrumpió por una intensa lluvia que hizo que vuelva rápidamente al auto.

Muñeca artesanal en el mercado de Ollanta

De camino hacia el Cuzco, paramos a conocer el nuevo hotel del grupo Brescia, el Tambo Real, un verdadero hotel de lujo. Continuamos nuestro camino hasta Cuzco sin parar, lo único que deseábamos era llegar a la "Ciudad Imperial". Entramos a la hermosa plaza de armas del Cuzco a las 4 pm, fue para nosotros una entrada triunfal, los cuatro miembros del grupo, Charo, Ale, José Andrés y yo, saltamos de alegría apenas divisamos la imponente catedral del Cuzco, habíamos cumplido nuestra meta principal, llegar a antes de que acabe el 2010 al Cuzco.

Disfrazado con Mascara del Mercado de Ollanta

Nos dirigimos a nuestros respectivos hoteles, Ale y José Andrés al Novotel, Charo y yo al Casa Andina Private Collection. Nos juntamos un rato después a comer y luego a descansar, teníamos que llegar enteros a las 12 para recibir el año 2011 de la mejor manera.
El relax duró mas de lo previsto, nos costó levantarnos. Pisamos la plaza de armas del Cuzco, el punto de reunión para esperar el año, cerca de las 11:30 pm. Tomamos unas cervezas en medio de la bulla de un grupo de música tropical y la explosión de los cohetones , el cielo se iluminaba constantemente iluminado por las luces de los fuegos artificiales.

Comparsa de Extranjeros con polos de Inca Kola junto a Charo en la Plaza de Armas del Cuzco

La mezcla de tipo de gente en medio de la plaza era espectacular, gringos, europeos, chinos y toda clase de peruanos compartíamos unos tragos mientras esperábamos la medianoche. El reloj marco las 12 y se desato la locura en el Cuzco, la gran multitud de gente comenzó a dar vueltas alrededor de la plaza de armas, a este grupo se le sumabas los clientes de distintos restaurantes y bares, muchos de ellos disfrazados y con tambores, cornetas y otra clase de instrumentos musicales, una verdadera fiesta. Era la primera vez que recibía el año en el Cuzco, recién en este momento entendí el porque tanta gente de todas partes del Perú y el mundo llega a esta ciudad a recibir el año, una experiencia sui generis que vale la pena vivir por lo menos una vez en la vida.

Ale, José Andrés, Charo y yo en el Paddy's celebrando la llegada del 2011

Recién a las 12:30 pm nos encontramos con José Andrés y Ale, la gran multitud y el movimiento de gente no dejo que nos encontremos antes. Compartimos una botella de champagne en vasitos de tecnopor en medio de la plaza de armas. Luego de intentar entrar a algunos locales que andaban llenos caímos en el Paddy's, y luego rematamos la noche en el famoso bar Kamikaze, histórico, cuyo lema es "Reúne Locos Responsables ". Recuerdo que la primera vez que pise Cuzco en el año 1987 fue también la primera vez que fui al Kamikaze, luego volví cada vez que regresaba al Cuzco. Lamentablemente, a mi gusto, el Kamikaze perdió el encanto, ya no es el mismo lugar donde tocaban bandas desconocidas pero buenas, el bar cosmopolita donde hacías amigos de todas partes del mundo, el crecimiento turístico del Cuzco y de su oferta de restaurantes y bares acabo con este lugar que hasta ahora me trae muy buenos recuerdos.

Plaza de Armas del Cuzco

Salimos del Kamikaze a las 3 y 30 am. La mañana siguiente fue agotadora, tomamos un nutrido desayuno en el hotel y salimos a caminar a la plaza, almorzamos en el restaurante "El Incanto ", estábamos nulos de energía, así que volvimos, obligados por el cuerpo, al hotel a descansar.

Toma Nocturna de las Ruinas de Sacsayhuaman

Cayendo la noche subimos a las ruinas de Sacsayhuaman, quería ver y fotografiar las ruinas de noche. Llegamos en un taxi pasadas las 6 de la tarde, 10 minutos antes de las 7 pm prendieron las luces, Sacsayhuaman se ve impresionante con la iluminación artificial, de lo bueno poco, cuando estábamos en plana sesión de fotos nos apagaron las luces, no contábamos que solo la prenden 1 hora al día, no nos quedó otra que dar media vuelta y regresar al Cuzco.

Toma nocturna de portal en Sacsayhuaman

Ale, José Andrés, Charo y yo en Sacsayhuaman

Paseamos por el bohemio barrio de San Blas, compramos algunas artesanías y colgajos típicos de los artesanos. Había que comenzar bien el año, así que nos fuimos a comer al restaurante "La Ciccolina", a mi gusto el mejor del Cuzco, comimos buenazo, este restaurante no tiene pierde.

Pileta en el Barrio de San Blas

De regreso al hotel nos despedimos de José Andrés y de Ale, ellos, por motivos laborales, se regresaban al día siguiente en un avión directo a Lima, a Charo y a mi nos quedaba mucho camino que recorrer, a la mañana siguiente había que partir del Cuzco a Lima, parando a dormir en Chalhuanca (Apurimac). Aún nos faltaba recorrer muchos kilómetros y vivir muchas experiencias mas.

Sacsayhuaman



Video de Ollantaytambo y Año Nuevo en Cuzco


viernes, 18 de marzo de 2011

Del Colca a Ollantaytambo: Pueblos, Lagunas, Flamencos y Hermosos Paisajes (Cap 3)

Madrugamos como es costumbre en este tipo de viajes en auto, mas conocidos como "Road Trips". Desayunamos en al Casa Andina de Chivay alrededor de las 7 am, nos esperaba un largo camino hasta Ollantaytambo en Cuzco, debíamos llegar antes de las 10 pm, hora que nuestro tren partía con destino a Macchu Pichu. La salida nos demoró, al subir a la camioneta nos dimos con la ingrata sorpresa que una de las llantas estaba baja, alguna piedra o clavo nos había jugado una mala pasada el día anterior. Parchar la llanta y cambiarla nos tomó mas de una hora, tiempo aprovechado por Charito y Ale para descansar un poquito mas, mientras que José Andrés y yo nos encargábamos de tener todo listo para poder partir lo antes posible.
Entre muertos y heridos salimos de Chivay cerca de las 9 y 30 am con destino noreste, la carretera avanza bordeando el río Colca. Este sector es el menos visitado del valle, se puede decir que no esta considerado en el circuito turístico típico del Colca, un gran error, a mi gusto tiene los pueblos mas bonitos e interesantes.

Iglesia de Tuti en el Valle del Colca

La carretera esta perfectamente asfaltada hasta llegar a Tuti, a 20 km de Chivay. Tuti es un pequeño pueblo que, como gran parte de los pueblos de la sierra, gira alrededor de su plaza de armas, adornada con la antigua iglesia de Santa Cruz de Tuti (s XVII), la cual posee un solo campanario, aunque debido a su estructura es posible que decenas de años atrás haya poseído dos. Estuvimos un buen rato en Tuti, conociéndolo y conversando con su amable gente.

Iglesia de Sibayo, data del año 1692

Continuamos nuestro camino, a estas alturas la carretera esta solo afirmada. Nuestro siguiente destino fue el pueblo de Sibayo, a mi gusto el mas atractivo del Valle del Colca. Recorrimos los escasos 15 km entre Tuti y Sibayo en poco mas de 20 minutos, cruzamos el pueblo hasta llegar a su bella plaza de armas. La única vez que había estado acá fue en el año de 1994, lo poco que recuerdo de esa visita es que Sibayo me encantó, tanto les había hablado a mis compañeros de viaje de la belleza de este pueblo, que pensé que tal vez había creado demasiada expectativa. Al parecer no fue así, Charo, Ale y José Andrés quedaron maravillados de Sibayo. La hermosa iglesia de San Juan Bautista, que emerge en uno de los lados de la plaza de armas data del año 1692. Las casas en esta parte del pueblo de Sibayo se caracterizan por estar hechas de piedra y paja, un lugar hecho como para quedarse horas admirándolo, incrustado en medio de grandes y rocosas montañas.

Casa típica en el pueblo de Sibayo (foto: Charo Figueroa)

Señora de Sibayo

La hora nos empezó a jugar en contra, no nos quedo otra opción que continuar nuestro camino hacia el Cuzco, saliendo de Sibayo cruzamos un largo puente sobre el río Colca, recorrimos escasos 4 kilómetros y llegamos a Callalli, el último pueblo del valle que nos tocaba visitar. Callalli, además de estar adornada, como todos los pueblos del valle, por una antigua iglesia, posee en uno de sus lados unos torreones de piedra erosionada durante miles de años, a estas formaciones se conocen como "Torre Qaqa", cuyo significado es "Torre de Roca" y son un símbolo que caracteriza al pueblo.

"Torre Qaqa" al pie del pueblo de Callalli

La iglesia San Antonio de Padua de Callalli es la mejor conservada del valle del Colca posiblemente porque es la mas moderna (construida a fines del S XVIII) y por haber sido la menos afectadas por los temblores y terremotos frecuentes en esta zona.
Salimos del maravilloso Valle del Colca. Entre la bajada de llanta y el tiempo extra que nos habíamos tomado para recorrer estos últimos 3 pueblitos del Colca, andábamos contra el reloj, faltaban aún muchos kilómetros que recorrer. El reloj ya marcaba las 12 y 30 pm.

Charo fotografiando la iglesia de Callalli

Continuamos nuestro camino por una carretera en regulares condiciones, la cual trepaba serpenteando esta parte de la cordillera de los andes. Mientras subíamos nos cruzamos con diversos grupos de alpacas y ovejas y con uno que otro pastor. Llegamos a subir a 4900 msnm pasando pequeños bosques de piedras, lagunas y bofedales, algunos de ellos semi congelados por el frío. En medio del camino nos detuvimos a observar un grupo de 8 a 10 flamencos que se alimentaban tranquilamente dentro de una pequeña laguna, los contemplamos por varios minutos.

Grupo de flamencos camino al Cuzco

Pastor con alpacas a mas de 4800 msnm

El trayecto de 170 km desde Chivay a Espinar lo hicimos en cerca de 5 horas, con paradas incluidas, los primeros 5 km de la carretera que sale de Espinar al pueblo de El Descanso esta en malas condiciones, de ahí en adelante la encontramos impecable. La distancia entre ambos poblados es de 30 km. A estas alturas las lluvias esporádicas que nos acompañaban se volvieron mas constantes, sin llegar a ser torrenciales.

Una de las tantas hermosas lagunas que encontramos en el camino

Paramos en El Descanso, textualmente, a descansar, el nombre de este pequeño centro poblado viene porque este lugar es una parada obligatoria para los camiones y viajeros que se trasladan desde Espinar a Sicuani. Tomamos unas Coca Colas y unas Coronitas de Fresa y continuamos nuestro recorrido. La distancia que separa El Descanso de Sicuani es de 40 km, desde este punto la carretera deja de ser asfaltada y, además, se vuelve angosta, a eso le sumamos que parte de ella se encontraba en construcción y mantenimiento lo que hizo que perdiéramos mucho tiempo parados esperando que nos den pase.

Laguna de Langui, entre El Descanso y Sicuani

Bajando hacia Sicuani nos topamos con la hermosa laguna de Langui, al pie de ella se encuentra el pueblo que lleva el mismo nombre, era imposible no detenerse, una vez mas, a contemplar el paisaje.
Continuamos nuestro camino, a escasos 9 kilómetros de Sicuani la carretera volvió a estar asfaltada. Pasamos Sicuani y nos enrumbamos hacia el Valle Sagrado, nos quedaban 150 kilómetros para llegar a nuestro destino. En un principio pensamos en parar en algunas de las ruinas y atractivos que se encuentran a este lado del valle del Urubamba, Raqchi, Pikillacta, Tipón y Andahuaylillas, pero la hora nos había ganado, a eso hay que sumarle la lluvia torrencial que se desato en esta parte del camino y que hizo la ruta mas lenta y pesada.

Niña pastora en medio de los andes

A la altura de la laguna de Huacarpay nos entro la duda si tomábamos el desvío que nos lleva directamente a Pisac, o si continuábamos hasta el Cuzco, ya estaba a punto de anochecer y teníamos la duda si esta carretera estaba en buenas condiciones. Por consenso asumimos el riesgo y entramos al desvío, grata fue la sorpresa al encontrar una carretera impecable, la cual nos llevo directamente a Pisac.

El grupo que viajamos, José Andrés, Ale, Charo y Arturo

En Pisac ya había caído la noche, aprovechamos de echar gasolina y de estirar un poco las piernas, ya no veíamos las horas de llegar. De Pisac al pueblo de Ollanta nos demoramos un poco mas de una hora, llegamos pasadas las 8 pm, paramos en la plaza de armas a buscar algo que calme nuestro hambre, no nos animamos por ninguno de los restaurantes de los alrededores, y decidimos movernos al hotel El Albergue a comer, no nos quedaba mucho tiempo, a las 11 pm debíamos tomar el tren hacia Aguas Calientes. Nos deleitamos con una exquisita cena, dejamos algunas de nuestras cosas en la guardería del hotel. Partimos agotados luego de manejar casi 12 horas desde Chivay hasta Aguas Calientes. En la mañana siguiente visitaríamos la fortaleza de Macchu Pichu, una de las 7 maravillas del mundo moderno.

Enlaces de las primeras dos partes de este viaje:

Cap 1 (Un largo camino hacia el Colca)
http://arturobullard.blogspot.com/2011/02/un-largo-camino-hacia-el-valle-del.html

Cap 2 (Recorriendo el Cañon del Colca, el mas profundo del planeta)
http://arturobullard.blogspot.com/2011/02/recorriendo-el-canon-del-colca-el-mas.html

Charo y yo revisando las fotos

Laguna de Langui

Niña de Sibayo

lunes, 14 de marzo de 2011

Ancumpita, Honoratos e Isla Hornillos, recorriendo el hermoso el litoral arequipeño – Parte 2

Nos levantamos a regañadientes a las 7 am, el cuerpo andaba un poco golpeado luego del largo viaje, las actividades marinas y el vodka de la noche anterior. Nos esperaba un día intenso y lleno de emociones. Tomamos desayuno, alistamos nuestras cosas y alrededor de las 8 y 30 am empezamos la caminata hacia el sur de Caleta San José.
Subimos un empinado, pero corto camino hacia la parte alta de la Caleta, caminamos unos cuantos minutos hasta llegar a la playa vecina, La Francesa, en donde existe un criadero de conchas de abanico manejado por los propietarios del albergue de San José.


Atardecer en Caleta San José

Continuamos nuestro camino; para salir de La Francesa subimos una leve cuesta, para continuar caminando por unos minutos mas por los áridos y desérticos cerros anexos al frío mar arequipeño. Nos topamos con una antigua ancla pirata, la cual data de aprox. el año 1700, esta, aún se mantiene aún erguida, tal vez señalando la ruta hacia algún antiguo tesoro pirata.


Antigua ancla pirata entre las playas de La Francesa y Ancumpita


Continuamos nuestra travesía cruzando este peculiar paisaje costeño en donde destacan infinitos sectores cubiertos con ceniza volcánica, los cuales se asemejan a un paisaje nevado. Nos contaron que estas grandes cantidades de ceniza llegaron a esta zona gracias a la erupción de el volcán moqueguano de Antajave hace mas de 300 años.


Ceniza volcánica que adorna toda la zona de esta parte del litoral arequipeño

Seguimos nuestro camino hasta que nos detuvimos ante un hermoso brazo de agua marina, el cual interrumpía nuestro paso, era una entrada que invadía la tierra de mas de 500 mts de agua tranquila y transparente, donde al final del camino encontramos la pequeña y calma playa de Ancumpita. Bordeamos el lado norte de la playa hasta encontrar la bajada, la cual era empinada y un poco complicada. Ya en la arena, Yaku y Ahinoa, los hijos de José, corrieron, sin pestañar, a zambullirse en las frías aguas de esta paradisíaca playa, ganas nos me faltaron, solo el pensar en que aún teníamos que seguir caminando y el andar mojado me desanimaron meterme al agua.


Impresionante y hermosa playa de Ancumpita


La peor parte de camino nos toco al salir de Ancumpita, había que trepar un cerro arenoso, de esos que subes dos pasos y retrocedes uno, el fuerte sol del mediodía complicó un poco mas la subida. Al llegar a la cumbre bajamos entre dos cerros por unos 10 minutos y llegamos a la playa La Huata, donde resaltan unos artesanales hornos de piedra que son utilizados por los recolectores de Cachiyuyos (un tipo de yuyo) para quemar este producto marino, el cual comercializan en distintos puntos del país.


Charo en la arenosa subida hacia la playa La Huata

En La Huata nos esperaba el Baru, nuestro bote. Elevamos anclas y zarpamos con destino a la Isla Hornillos, el paisaje marino del trayecto era agreste y hermoso, las olas se mezclaban con las rocas e islotes, muchos de ellos habitados por diversas colonias de lobos marinos. Antes de llegar a la Isla Hornillos paramos frente a un gran islote con una colonia de lobos de regular tamaño, Gonzalo y yo subimos a un Kayak, nos acercamos poco a poco mientras que los lobos, a la vez, se acercaban a nosotros. Regresamos al bote e hicimos el cambio de Gonzalo por Charo, remamos nuevamente hacia el islote, cuando estábamos a pocos metros del lugar una mala maniobra hizo que nos volteáramos y cayéramos al agua, estaba congelada. Mientras luchábamos con el frío y por voltear el kayak, casi petrificados, de la nada apareció José nadando cámara en mano, nos ayudo a subir y continuo su camino hacia la colonia de lobos.


Colonia de lobos marinos


Al poco rato Santiago y Gonzalo se unieron a José, nadaron con los lobos por varios minutos, eran decenas de ellos, Charo y yo solo atinamos a observarlos desde el kayak, ya no había tiempo de regresar al Baru a ponerse los wetsuits y los equipos de snorkel, me quede con las ganas de nadar con los lobos, iba a ser la segunda vez que lo hacía (la primera fue en las islas Galápagos en noviembre pasado), para otra vez será.


Charo subiendo al kayak después de voltearnos cerca al islote de los lobos de mar

Continuamos nuestro camino hacia la isla Hornillos, vimos pingüinos, zarcillos, chuitas y lobos y mas lobos, la experiencia anterior nos había dejado tan contentos y maravillados que no le dimos tanta bola a esta isla. De regreso paramos a relajarnos en la Caleta de Honoratos, compuesta por dos playas de arena fina. En una de ellas nos esperaba un toldo, un piqueo a base de hueveras fritas y unas refrescantes Coca Colas. Hicimos snorkel en el mar de Honoratos, el fondo marino es pedregoso, con bastantes yuyos por algunas zonas y habitado por una diversa y colorida fauna marina.


José y Yaku en la playa de Honoratos


Grupo de Zarcillos en la Isla de Hornillos

Salimos de Honoratos cerca de las 3 pm de regreso al albergue, llegamos 40 minutos después, descansamos, almorzamos un poco tarde y nos deleitamos con un hermoso atardecer, el cual, a diferencia del de la noche anterior, disfrutamos desde la orilla de la playa.
En la noche, nuevamente, comimos una exquisita parrilla a base de pollo y morcillas, tocamos guitarra acompañados de un calentador roncito y de un cielo estrellado digno de ser inmortalizado, fue por ellos que no dude en ir por mi cámara, mi trípode y fotografiar la impresionante vía Láctea que se dejaba ver.


Toma del cielo estrellado y en movimiento desde la Caleta Santa Cruz


Me fui a dormir pasada la medianoche, al día siguiente desayunamos a las 7 am, una hora mas tarde estábamos trepados en el Baru con destino a Ancumpita, por segunda vez, esa playa nos había dejado maravillados, queríamos regresar a inspeccionar su fondo marino, y no nos equivocamos. Hicimos snorkel por mas de hora y media gozando de el maravilloso paisaje que nos regalaba bajo el agua y de la variada fauna que habita Ancumpita, fue de lejos la mejor de las playas en las que hicimos snorkel, lenguados, cabrillas, chitas, camarones, peces de colores, anémonas, entre otras especies, hicieron del mar de Ancumpita una experiencia inolvidable.


Camaroncitos y pez en el mar de Ancumpita


Anémona en Ancumpita


Subimos a el Baru con dirección a San José, almorzamos, preparamos nuestros maletines y partimos a mediodía con destino a Quilca, el camino se hizo largo, andábamos cansados de toda la actividad que realizamos en tres días. En Quilca nos esperaba el mismo colectivo Dodge de 73 que nos llevo de ida, paramos unos minutos en los Petroglifos de Quilca, abandonados al lado de la carretera  y continuamos nuestro camino hacia Camaná, nuestro amigo del colectivo nos llevo, de yapa, a visitar el valle del río Camaná por media hora y nos dejo en el terminal del bus. Luego de comer unas pizzas camaneñas subimos al bus alrededor de las 8 y 30 pm, directo hacia Lima, dormimos como niños, el cuerpo pedía descanso, llegamos a Lima 12 horas después, contentos y maravillados de las hermosas playas y paisajes que encontramos en las costas de Arequipa, una verdadera joya de la naturaleza que recomiendo al 100% visitar.


Petroglifos de Quilca


Nuestro grupo sobre el BAPU


Buceando en el frío mar de Ancumpita


Grupo de chitas


Anémona en las claras aguas del litoral arequipeño

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