domingo 26 de junio de 2011

Cañón de Autisha: Diversión y Adrenalina a Dos Horas de Lima

Tengo vagos recuerdos de un campamento que realicé juntos a mis padres, hermanos, primos y tíos a Autisha. Fue en los años 70s y debo haber tenido entre 5 o 6 años. Después de esa experiencia, donde pasamos unos días acampando en este valle, el nombre de Autisha paso a mi subconsciente. En todos estos años solo se me vino a la memoria en dos ocasiones, las veces que visite la meseta de Marcahuasi, donde, si o si, hay que pasar por un puente que lleva este nombre.

Arturo, José, Gonzalo y Santiago al pie de la catarata de Cheque

Hace menos de un mes, mi amigo José Madalengoitia, nos envía, a mi hermano y a mí, un correo electrónico una foto del Cañón de Autisha donde se aprecia una hermosa cascada sobre una azulada laguna. Es mismo día nos entro el bichito por ir a explorar este punto. Nos pusimos de acuerdo y partimos un sábado a las 6 am con destino a este misterioso lugar.

Valle del Río Santa Eulalia

En Internet no encontramos mucha información de cómo bajar a la laguna. Hoy en día, en el puente de Autisha, el cual pasa sobre este angosto cañón, se realizan dos tipos de deportes de aventura, el puenting y el rapel. En un principio pensamos poner en practica la segunda opción, hasta ese momento no estábamos seguros si era posible bajar caminando hasta este lugar. La idea del rapel se truncó debido a que son pocas empresas que dan este servicio y solo tienen fechas programadas. No nos quedó mas que ir al lugar a ver que pasaba, y confiar que íbamos a conseguir la información in situ.

Camino al Cañon de Autisha (foto: José Madalengoitia)

Para llegar a Autisha hay que tomar la carretera central, pasas Chosica y unos kilómetros más adelante se toma el desvío a Santa Eulalia. Se trepa por unos minutos por un camino asfaltado hasta pasar el mencionado pueblo, de ahí el camino es solo afirmado. Pasamos a Huinco, el ultimo pueblo donde se puede conseguir liquido y comida, desde este punto la carretera trepa vertiginosamente al lado de un gran precipicio. Se sigue con dirección a San Pedro de Casta, famoso pueblo donde se parte la caminata a Marcahuasi. Continuando con la ruta llegamos al puente Autisha, después de recorrer cerca de 80 kilómetros. La única población cercana que encontramos pocos metros antes de llegar es un pequeño caserío de unas 8 a 10 casas.
A ;as 9 y 30 am ya estábamos a la altura del puente Autisha, nos retrazamos debido a algunos problemas mecánicos de la camioneta. Le preguntamos por el camino a un grupo de gente que estaba realizando "puenting" y amablemente nos dieron algunos tips, eso si, nos advirtieron, "tengan mucho cuidado al bajar".

Bajando hacia la antigua hidroeléctrica (foto: José Madalengoitia)

Con los datos que recopilamos continuamos unos 500 mts por la carretera, de ahí bajamos por un estrecho camino hasta llegar a otro pequeño caserío. Dejamos nuestra camioneta y empezamos a caminar.
Autisha se encuentra en la provincia de Huarochiri, a 2,200 msnm. El cañón que lleva su nombre es, posiblemente, el mas impresionante de la sierra de Lima y está formado por el río Santa Eulalia.

Gonzalo camino a la hidroeléctrica abandonada

Nos acompañaron en esta travesía dos chicos de la zona que contactamos para que nos muestren el camino correcto. Caminamos unos 500 metros por la ladera de un cerro hasta que nos topamos con un primer obstáculo, el camino terminaba y había que bajar por una escalera de madera, el desnivel entre uno camino y otro era de 4 mts aproximadamente y esta escalera, que solo ocupaba unos dos y medio mts, terminaba al lado de una caída de unos 60 mts. Analizamos unos minutos como hacer para bajar, suerte que Gonzalo llevó un par de sogas, las atamos y usamos de apoyo. No voy a negar que fueron momentos de mucha adrenalina y tensión para los cuatro.

José bajando por la escalinata de mas de 40 mts, este era un antiguo conducto de un ascensor

Pasamos este primer obstáculo y nos topamos con una gran central hidroeléctrica, la cual data de mediados del siglo pasado y se encuentra totalmente abandonada. Bajamos unas delgadas escaleras de piedra hasta que llegar a un antiguo ascensor de madera y fierro en desuso. La única manera de continuar era por una empinada escalinata que bajaba por la misma ruta que lo hacia, hace mas de 60 años, este viejo ascensor. Al parecer no había otra opción. Les preguntamos a nuestros jovenes guías si este era el único camino y nos contestaron al unísono "No sabemos, solo hemos llegado una vez hasta acá". Al final terminamos nosotros guiando a los "guías". Suerte que fuimos precavidos y llevamos linternas, la obscuridad, en este profundo conducto era total, sin las linternas iba a ser casi una misión imposible llegar a la parte baja del cañón.

Gonzalo bajando por el conducto del antiguo ascensor

Bajamos cautelosamente los cerca de 35 mts que nos separaban del piso. Para que se den una idea es como bajar por la parte exterior de un edificio de 10 o 11 pisos. Comenzamos el descenso por la escalinata empuñando nuestras linternas, la ventaja de descender en la oscuridad es que si no alumbras el fondo no lo ves, eso ayuda mucho a no sentir vértigo.
Llegamos a la base de las escaleras, ahí nos topamos con dos túneles. Tomamos primero el del lado izquierdo, tenía unos 50 mts de profundidad, en el fondo de este encontramos una gran colonia de murciélagos, era impresionante la cantidad, una gran parte estaba adherida a las paredes, otros volaban temerariamente a pocos centímetros de nuestras cabezas.

Grupo de murciélagos en una cueva abandonada

Murciélagos atentos a nuestros movimientos

Salimos de este túnel y tomamos el del lado izquierdo, de unos 15 mts de longitud. El segundo túnel terminaba en una pequeña y enclenque plataforma. Desde ahí debíamos cruzar por una escalera de fierro que servía de puente, desde este punto al piso habían, por lo menos 25 mts, era el último obstáculo, no apto para acrofóbicos. Ya podíamos escuchar la caída del agua de la cascada sobre la laguna, no faltaba mucho.

Afelinado Santiago cruzando extraña escalera que servía de puente

Cruzamos este extraño y temerario puente con mucha prudencia, bajamos unos 20 mts y llegamos, después de un accidentado camino, a la cascada de Cheque y a su hermosa laguna , la misma que habíamos visto en la foto hacía un mes. Al mirar hacia arriba nos dimos cuenta de la magnitud de este cañón, el cual tiene 170 mts de profundidad. Desde dentro solo un estrecha abertura deja pasar muy poca de luz. El paisaje era espectacular, daba la sensación que estábamos haciendo un viaje hacia el centro de la tierra.

Hermosa cascada de Cheque dentro del Cañón de Autisha

Gonzalo aprovecho la ocasión para darse un chapuzón en las heladas aguas de la laguna. Tomamos las fotos y videos respectivos y partimos de vuelta por el mismo lugar por donde vinimos, sorteando nuevamente los tres grandes obstáculos, el puente de 20 grados, las escalinatas del ascensor y el desnivel de la trocha. El regreso lo hicimos con mucho mas confianza que de ida. Normalmente bajar es mas difícil que subir, en este caso puntual la teoría fue comprobada.

Vista de la boca del delgado Cañón de Autisha desde la parte baja

Nos tomó poco menos de una hora llegar a la camioneta, no podíamos creer que hubiera un lugar tan impresionante y poco conocido a solo dos horas de Lima. Conversamos unos minutos con una familia del pequeño caserío de donde partimos y regresamos hacia a Lima. Los comentarios de los cuatro que compartimos esta aventura eran solo de satisfacción y alegría, habíamos vivido una experiencia única, llena de aventuras, adrenalina y sobretodo compañerismo. Esta es la clase de ruta en la que es indispensable la colaboración, de esas en las que se tiene que trabajar en equipo y, en esta ocasión, nuestro equipo, Gonzalo, José, Santiago y quien escribe demostró, una vez mas, ser un gran equipo.

El grupo dentro del Cañon (foto: José Madalengoitia)

Otro ángulo de la hermosa cascada de Cheque

José subiendo por empinado camino

Santiago, Gonzalo y José saliendo de la zona del Cañón

Posando con los pobladores de caserío en Autisha

lunes 20 de junio de 2011

Cerros de Amotape: Coloridos Bosques Norteños

Aprovechando un viaje que hice por trabajo a Piura, junto a mi amigo José Madalengoitia, planeamos una escapada de un par de días hacia el Parque Nacional Cerros de Amotape, un paraíso natural ubicado en el departamento de Tumbes.
He recorrido el norte del Perú en muchas oportunidades, siempre tenia el bichito de conocer este parque nacional y por diversos motivos no lo había hecho aún.

Los árboles de la Ceiba y el Guayacán le dan un colorido especial a los Cerros de Amotape

Alquilamos una camioneta pick up en Piura, manejamos por la panamericana norte hasta la entrada al Caserío Francos, poco antes de llegar al puente que cruza el río Tumbes. Tomamos una pista asfaltada por algunos kilómetros, una vez que la pista se convirtió en trocha, nos dimos con la sorpresa que la señalización brillaba por su ausencia, las diversas trochas se cruzaban por todos lados. Manejamos por estos confusos caminos siguiendo nuestros instintos, hasta que, de un momento a otro, nos cruzamos con un policía que estaba caminando hasta su puesto de control, le dimos un aventón y de paso nos guió hasta la entrada al Parque Nacional.

Frutos Silvestres

El policía bajo en el puesto de control de Huásimo, desde ahí continuamos nuestro camino hacia Cabo Inga, lugar donde teníamos pensado acampar. Desde el puesto de control hasta Cabo Inga fueron cerca de 25 kilómetros por una pista en muy malas condiciones, eso se compensó con el hermoso paisaje que nos acompaño a desde del puesto de control, los grandes árboles del bosque formaban una extensa alfombra de copas amarillas y verdes (árboles del Guayacán y la Ceiba), un paisaje que nunca antes había visto en el Perú.

Venado Gris, habitante común de los Cerros de Amotape

Poco antes de llegar a nuestro destino se nos cruzó un venado cola blanca como dándonos la bienvenida, arriba de los árboles nos observaban dos hermosas ardillas blancas con negro, un verdadero paraíso, en ese momento me preguntaba, porque tarde tanto en visitar Los Cerros de Amotape, tan cerca de Máncora, Punta Sal, Zorritos y Tumbes, lugares muy visitados del norte del país pero que promocionan poco o nada este bello y colorido bosque.
El acceso que tomamos no es el único que existe hacia los Cerros de Amotape, es posible entrar por un desvío cercano a Máncora (puesto de control Teniente Fernández), por Zorritos y por el caserío Francos, ruta que usamos nosotros.
Llegamos al puesto de control de la policía de Cabo Inga, este queda al frente de la frontera con el Ecuador. Los Cerros de Amotape no están preparados para recibir al turista convencional, no hay hospedajes ni restaurantes. Si se animan a visitarlos es importante llevar carpa, comida y agua. Nosotros acampamos frente al río Tumbes y frente al Ecuador, literalmente a 80 metros de la frontera.

El río Tumbes, el lado izquierdo es territorio peruano, el derecho territorio ecuatoriano

Armamos nuestra carpa, acomodamos nuestras cosas y retornamos hacia el puesto de la policía para conversar con el único efectivo encargado de esta zona y con dos pastores que estaban de paso por Cabo Inga.
Junto con la Reserva Nacional de Tumbes y el Coto de Caza El Angolo, el Parque Nacional Cerros de Amotape conforma la llamada Reserva de Biosfera del Noroeste, una extensa unidad de conservación que protege dos ecorregiones únicas en el Perú: el bosque seco ecuatorial y el bosque tropical del Pacífico.

Zorro Costeño

El Parque Nacional fue creado en julio de 1975 y posee una extensión de 151.561,27 hectáreas ubicadas entre los departamentos de Tumbes y Piura.
Encontramos cuatro zonas de vida a diversas altitudes que van desde los 200 a los 1.600 msnm. En este lugar se han registrado 44 especies de árboles, 47 de plantas arbustivas y cuatro de orquídeas. Al menos cien especies de animales, entre mamíferos, reptiles y anfibios, provenientes de regiones tan diferentes como el páramo y la selva conviven en este bosque, que actúa como un puente natural entre la costa y la Amazonía.

Canario Peruano

En los Cerros de Amotape se protegen especies en vías de extinción como el cocodrilo de Tumbes, la pava aliblanca, la nutria del noroeste, el mono coto de Tumbes y el machín blanco. Las especies más comunes son: el cóndor andino (Vultur gryphus), el buitre real o cóndor de la selva (Sarcoramphus papa), el venado gris (Odocoileus virginianus), el venado rojo (Mazama americana), el sajino (Tayassu tajacu), el zorro costeño y la ardilla de nuca blanca (Sciurus stramineus).

Urraca, una de las mas de 200 especies de aves que habitan en los Cerros de Amotape

Los especialistas han registrado más de 200 especies de aves, muchas de ellas endémicas de la región tumbesina. En cuanto a los reptiles se encuentran serpientes como la macanche, la boa constrictor) y la iguana.
Algunas especies de árboles como el cedro (Cedrela sp.), el ébano (Ziziphus thyrsiflora), el guayacán (Tabebuia billbergii), el madero (Tabebuia chrysantha), el hualtaco (Loxopterygium huasango) y el palo santo (Bursera graveolens) se encuentran amenazadas.

La Ceiba, árbol característico de Amotape

Entre las especies de árboles la vedette es el ceibo o palo borracho (Ceiba trichistandra) una de las especies mas representativas del bosque seco ecuatorial. Su frondosa copa en forma de sombrilla, que emerge sobre la vegetación, constituye casi un ícono en estas latitudes. Una de las adaptaciones más singulares de esta especie es su capacidad para almacenar agua en su abultado tronco de color verde intenso.
Los ceibos llegan a alcanzar los 25 metros de altura y se les encuentra sobretodo en los terrenos colinosos y bien drenados, por lo general ubicados en las cercanías de arroyos o quebradas.
Un ceibo adulto podría ser comparado con un mundo en miniatura. Plantas epifitas, como la salvajina, bromelias y orquídeas, cubren casi cada milímetro de sus gruesas ramas, creando un micro hábitat ideal para decenas de especies de mamíferos, reptiles e insectos. Por su parte alta discurren saltamontes, escarabajos e insectos palo, parte de la dieta de iguanas arbóreas y camaleones.

Enorme raíz de la ceiba, este árbol llega a tener una altura de 25 mts

Sus agujeros naturales son el hogar de ardillas de nuca blanca y coatíes, así como el refugio ideal para grandes colonias de termitas, el alimento preferido del oso hormiguero o tamandúa. Finalmente, sus ramas, se convierten en el hábitat perfecto para decenas de especies de aves: desde las rapaces, que utilizan sus altas ramas como miradores, hasta los pequeños trepadores, que suben por su corteza en busca de alimento.
Pero en los Cerros de Amotape no todo es color de rosa, hay muchos factores que amenazan este impresionante bosque. La actividad ganadera, la extracción de madera, la producción de carbón, la recolección de productos del bosque, la caza y la pesca con químicos, son algunas de las actividades que ponen en peligro este ecosistema.

José haciendo una fogata

Pasamos una noche muy tranquila, al pie de una fogata, arrullados por el sonido del río Tumbes y los chillidos de los millones de insectos y batracios que habitan el bosque. A la mañana siguiente levantamos nuestro campamento y partimos, junto al policía de la estación y un pastor a hacer una caminata por los colinas de Amotape, adornadas con las flores amarillas que bota el Guayacán. Durante nuestro recorrido de mas de dos horas nos topamos con varias especies de aves, insectos y reptiles.

Avispa polenizando esta llamativa flor

Cauteloso reptil

No podíamos partir sin antes darnos un refrescante chapuzón en las refrescantes aguas del río Tumbes, en dos brazadas pasábamos del Perú al Ecuador y viceversa.
Salimos de regreso a Piura cerca de las 2 de la tarde, maravillados de lo que es esta zona del norte del Perú, tan poco conocida y visitada. Solo pasamos una noche bajo el bosque, nos quedamos con las ganas de explorar un poco mas, pero nuestros compromisos laborales no nos lo permitieron, una buena razón para regresar y poder recorrer las zonas que no llegamos a explorar en nuestra corta incursión a los Cerros de Amotape.

Extraña corteza de árbol

Disfrutando un baño en el río Tumbes

Polilla diurna

Mariposa mimetizada en la corteza de un árbol

En los dos hitos de las fronteras de Perú y Ecuador

viernes 17 de junio de 2011

Jerash: Un Rincón Romano Lejos de Roma (JORD P10)

Salimos de la zona del Mar Muerto con destino a Jerash. Luego de cruzar un desértico paisaje habitado por diversos grupos de beduinos, comenzamos el asenso, por una delgada carretera, hasta el pueblo de Salt. Todo andaba bien, hasta que en esta parte del mapa jordano nos topamos con una maraña de carreteras. El mayor problema fue que la mayoría de la señalización estaba en árabe, además que ya se estaba haciendo de noche.


Columnas de 15 metros de altura en el Templo de Artemis

Preguntamos a mas de una persona y nada, nadie hablaba ingles, era casi imposible comunicarnos. Ya de noche paramos en un pequeño pueblo a preguntar por el camino correcto, unos amables muchachos, con los que nos entendimos con señas, se tomaron la molestia de subir a su auto y guiarnos hasta la salida a la carretera a Jerash, de ahí para adelante todo se nos hizo mas fácil.
Llegamos cerca de las 8 pm a la ciudad de Jerash, nos dimos con la amarga sorpresa de que los hoteles escaseaban, dábamos vueltas y vueltas y no encontrábamos ninguno, simplemente no habían.
Preguntado y preguntando conocimos a un señor mayor, de unos 65 años, con quien nos quedamos conversando mas de media hora. El era parte de la minoría religiosa de Jordania, parte del 5% de cristianos de este país. Nos contaba lo complicado que le resultaba vivir en un lugar netamente musulmán y convivir con sus costumbres y tradiciones.
Luego de algunas indicaciones de este amable señor llegamos al Hotel The Olive, ubicado en las afueras de Jerash, a unos 10 kilómetros sobre una colina. Llegamos cansados, solo nos quedaron fuerzas para echarnos en nuestras camas y dormir.


Impresionante Arco de Adriano, acceso principal a Jerash


A la mañana siguiente nos levantamos a las 7 am, luego de tomar desayuno salimos a conocer las famosas ruinas de Jerash, las cuales colindan con la ciudad que lleva el mismo nombre.
Jerash, llamada antiguamente Gerasa, está situada en un hermoso valle verde en la tierra bíblica de Galaad. Es una de las ciudades Greco-Romanas mejor conservadas del mundo, también se le conoce como la "Pompeya del Este". La entrada a Jerash esta adornada con el Arco de Adriano, una impresionante puerta de tres arcos, construida para conmemorar la entrada del Emperador Adriano en la ciudad en el año 129 DC. Entrando en la villa destacan, en el lado izquierdo, las arenas del Hipódromo donde tenían lugar las carreras de carros jalados por caballos.


Entrada al Templo de Artemisa


Al final de este camino nos topamos con el grandioso el Templo de Zeus, construido en 162 D.C. Al lado de él encontramos el Teatro Sur, con dos pisos de altura y un aforo de más de 3.000 espectadores, que aún se sigue utilizando para realizar representaciones. Es increíble la excelente acústica que tiene, desde la parte superior del teatro se escucha perfectamente la voz de una persona situada en la parte central del escenario. Fue construido en el siglo I, y desde lo alto del graderío se pueden contemplar unas increíbles vistas panorámicas de toda la ciudad.


La Plaza Oval, una plaza elíptica de 80 x 90 mts


Seguimos caminando y nos topamos con la Plaza Oval, una plaza elíptica que se conserva en perfecto estado. Sus dimensiones son 80 x 90 metros y está rodeada por decenas de columnas jónica del siglo I AC. En este punto comienza la Calle Colonnade o Cardo Máximo (conocida también como la Avenida de las Columnas). Esta es una de las imágenes más representativas de Jerash. Era la avenida principal de la ciudad, que discurría en sentido norte a sur a lo largo de 800 metros de longitud.

 Lo más llamativo de esta amplia avenida son las columnas que adornan ambos lados de la vía y el pavimento de piedra, en ellos aún se pueden observar los surcos que han dejado los carruajes romanos hace cientos de años. Mientras caminamos por este largo camino empedrado pasamos frente al Macellum, el Tetrapilo Sur, Ninfeo y la Catedral, todas ellas en excelentes condiciones, que nos dan una idea clara de los que fue esta civilización hace 2000 años.


Calle Colonnade o Avenida de las Columnas con 800 mts de longitud


Charo en uno de los arcos de Jerash

Caminamos primero hacia el Teatro Norte que data del año 165 DC, en el 235 DC fue ampliado duplicando su capacidad hasta los 1.600 espectadores. Luego de admirar lo bien conservados que se encuentran estos restos arqueológicos llegamos a unas escaleras, las que subimos hasta toparnos finalmente con el Templo de Artemis, tal vez la mayor atracción de Jerash. Nos quedamos largos minutos admirando sus once altas y contorneadas columnas de alrededor de 15 metros de altura.


El Teatro Norte, llegó a albergar a 1600 espectadores


Los romanos no fueron los primeros ni únicos en ocupar estas tierras, dentro de esta ciudad se han encontrado restos de asentamientos que datan de las Edades de Bronce, Hierro, Helenística, Romana y Bizantina, así como de los periodos Omeya y Abasida.


Columna con el fondo de parte del Templo de Artemis

Recorrimos Jerash por mas de dos horas bajo un calor intenso. La caminata fue agotadora, pero valió la pena, este magnifico lugar no tiene nada que envidiarle a cualquier resto arqueológico romano italiano.
Subimos al auto y partimos hacía Amman, capital de Jordania. Recorrimos los 50 kilómetros de carretera en 40 minutos. Entramos a la ciudad por el lado mas caótico, el tráfico era desesperante. Poco a poco el tránsito se volvió mas fluido, y llegamos a la zona comercial de Amman. Aprovechamos de comer algo y con las mismas partimos hacia el aeropuerto, debíamos continuar con nuestro viaje hacia Nairobi, capital de Kenia.


Tomando una foto el la Avenida de las Columnas

miércoles 15 de junio de 2011

Betania: Donde Jesús Fue Bautizado (JORD P9)

Luego de visitar el famoso "Mar Muerto" continuamos nuestro camino hacia Betania, lugar donde, según estudios e investigaciones se cree que bautizaron a Jesús.
Manejamos cerca de 20 minutos hacia el norte del Mar Muerto hasta llegar a la garita donde comenzaba el tour. El acceso a esta zona es bastante restringido debido a que es frontera con Israel y, como se sabe, los jordanos e israelitas han tenido conflictos desde hace cientos de años.


Iglesia Ortodoxa Griega construida por el gobierno de Jordania

Pagamos una entrada de US$ 20 por persona y esperamos cerca de 20 minutos hasta que llegó el bus a donde subimos junto a un grupo de 8 personas. Luego nos dieron un dispositivo que nos narraba, en ingles, la historia de este lugar.
El bus nos dejó a la entrada de una trocha. Comenzamos a caminar junto a un poco simpático guía de origen musulmán, en el trayecto de unos 10 minutos observamos una docena de iglesias donadas y construidas por diversos países en este lugar sagrado para los cristianos.


Algunas iglesias donadas por diversos gobiernos en este lugar sagrado para los cristianos


Betania significa "Casa de la Fuente" en hebreo y está situada en el río Jordán. Este sitio es uno de los lugares bíblicos más importantes de Jordania y ha sido identificado como el sitio en el que predicaba Juan Bautista y donde Jesús fue bautizado.
En el año 1899 ya se habían realizado algunas excavaciones en el lugar, pero no fue hasta 1994, después del Tratado de Paz con Israel y los territorios palestinos, cuando aparecieron los restos de las iglesias, cuevas, pozos, canales de agua y piscinas bautismales. A partir de descripciones de la Biblia y de relatos de peregrinos se declaró el lugar como el sitio del bautismo de Jesús. En el año 2000 El papa Juan Pablo II celebró allí una misa multitudinaria al aire libre.


Lugar exacto donde se cree que fue bautizado Jesús


El principal yacimiento arqueológico hallado fueron los restos de cinco iglesias bizantinas de los siglos V y VI AC, una encima de la otra. Se volvían a construir debido a que eran destruidas cada cierto tiempo por la corriente del río Jordán. Unas escaleras bajan hasta lo que se cree que fue el nivel del agua y un pequeño edificio marca el lugar del bautismo de Jesús.
Este lugar se encuentra a unos 60 metros del río Jordan, la razón es que con los años el cauce de este río a varió y tomó otro camino.


El Papa Juan Pablo II realizó una misa en este lugar en el año 2000

Continuamos caminando unos minutos mas hasta que llegamos al río Jordan, la verdad es que me esperaba un río mas ancho y caudaloso. De una rivera a la otra no hay mas de 5 o 6 metros, al otro lado se encuentra Israel. El bajo caudal del río de debe a que con los años han desviados sus aguas para diversos proyectos de irrigación, además de la construcción de una gran represa en la parte alta de este valle.


El Río Jordán, hoy luce delgado y sin caudal debido a los diversos desvíos de sus aguas

Mucha gente que visita esta zona aprovecha de llevarse el agua del sagrado río en una botella, algunos como recuerdo y otros para bautizar con esta agua a sus seres queridos una vez vueltos a su país.
Nos alejamos unos metros del río Jordan y nos topamos con la hermosa Iglesia Ortodoxa Griega San Juan Bautista, construida por el gobierno de Jordania. En su interior se puede observar fantásticos murales representativos del nacimiento y el bautismo de Jesús.


Letrero que indica que llegamos al Río Jordan


Regresamos al punto donde nos había dejado una hora antes el bus, el calor era infernal. Nos trasladaron a la entrada donde estaba nuestro auto. Como todo lugar turístico tuvimos que cruzar un grupo de tiendas donde te abordan un sin fin de vendedores tratando de venderte todo lo referente a la religión católica: crucifijos, santos, cuadros, agua bendita, etc, etc, todo a precios astronómicos.
Ya el reloj marcaba las 4 y 30 pm y debíamos partir, nos esperaba un largo y confuso camino hacía Jerash, ciudad situada al pie de una famosa ciudad romana y donde habíamos planificado pasar la noche.


Charo caminado hacia la zona donde se bautizó a Jesús


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